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date_published: "2026-03-11T00:00:00-03:00"
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tags:
  - "Editorial"
  - "Inundaciones"
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  - "José Alberto Coria"
  - "Metán"
  - "Obras Públicas"
  - "Opinión"
  - "San José de Metán"
author_name: "José Alberto Coria"
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category_description: "Columna noticia opinión Salta"
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# Lluvias extraordinarias y discusiones ordinarias

Las lluvias que se registran en el sur de Salta durante las últimas semanas son, sin exagerar, **extraordinarias**. Sin embargo, mientras el fenómeno climático rompe registros, **el debate público parece moverse en un terreno mucho más ordinario**: acusaciones rápidas, culpables improvisados y discusiones atravesadas por el fanatismo político.

Cada tormenta fuerte activa el mismo mecanismo en redes sociales. Aparecen señalamientos inmediatos, responsabilidades mal asignadas y opiniones que muchas veces se lanzan sin el mínimo conocimiento sobre cómo funciona el Estado.

En los últimos días, por ejemplo, se pudieron leer comentarios responsabilizando a la **Municipalidad de Joaquín V. González por la erosión de la Ruta Nacional 16** en la zona de Ceibalito. Algo que, desde lo institucional, no tiene ningún sentido: se trata de una ruta nacional cuya responsabilidad corresponde al Estado nacional.

Lluvia histórica y canales colapsados en Metán: ¿quién debe hacer las obras?

Pero así funciona hoy buena parte del debate público: **rápido, emocional y muchas veces sin información**.

A eso se suma otro ingrediente que complica aún más el análisis: los fanatismos políticos. Están quienes sostienen que durante décadas de gobiernos peronistas no se hicieron determinadas obras, y quienes responden desde la vereda de enfrente que el actual gobierno nacional debería resolver todo en apenas un par de años.

La realidad, como casi siempre, es bastante más compleja porque también hay un dato que muchos pasan por alto: **las lluvias que se están registrando en el sur de la provincia son realmente excepcionales**.

En **San José de Metán**, en lo que va de 2026 ya se superaron **los 700 milímetros de precipitaciones**, cuando el promedio anual histórico ronda los 1000 milímetros. En **El Galpón**, por ejemplo, enero cerró con cerca de **300 milímetros** y febrero superó **los 500 milímetros**. Son volúmenes de agua extraordinarios concentrados en muy poco tiempo. **Así no hay sistema de drenaje urbano que aguante**, ni en ciudades grandes ni en pueblos del interior. Esto no significa que no haya que hacer obras o mejorar la infraestructura. Pero sí obliga a **poner las cosas en contexto** antes de buscar responsables inmediatos.

A ese escenario climático se suma otro factor que muchas veces queda fuera del debate: la situación financiera de los municipios.

Gobernar no es solo hacer rutas

La recesión que impacta en el consumo también golpea directamente en la recaudación y, por consecuencia, en la coparticipación. Solo en el último mes las comunas recibieron alrededor de **un 9% menos de fondos**, después de haber sufrido una caída cercana al **16% el mes anterior**.

Con ese escenario y con las paritarias provinciales en marcha, muchos municipios del interior destinan hoy **cerca del 85% de sus recursos al pago de salarios**. El margen para encarar grandes obras con recursos propios es cada vez más reducido.

Al mismo tiempo, el gobierno nacional que encabeza el presidente **Javier Milei** decidió aplicar una fuerte restricción del gasto público, particularmente en materia de obra pública. La prioridad está puesta en bajar la inflación y ordenar las cuentas del Estado.

Ese objetivo, que muchos consideran necesario, también tiene efectos visibles: menos inversión en infraestructura, obras paralizadas y rutas deterioradas en distintos puntos del país. Así, cuando llegan lluvias intensas como las de estos días, esas debilidades del sistema quedan al descubierto.

El agua no reconoce límites

La discusión entonces debería ser otra. No se trata solamente de preguntarse quién tiene la culpa inmediata, sino **quién tiene la responsabilidad de buscar soluciones**.

Las obras de infraestructura hídrica, por ejemplo, no suelen ser proyectos que pueda encarar un municipio por sí solo. **Son trabajos costosos y complejos que históricamente se financiaron con esquemas compartidos entre Nación, provincia y municipios.**

Pretender que un intendente, como **José María Issa**, resuelva con recursos municipales una obra estructural de gran escala es, en muchos casos, desconocer cómo funciona la administración pública.

Pero tampoco se puede mirar hacia otro lado desde la política nacional o provincial. Si existen dirigentes locales con llegada al gobierno central, también deberían estar **gestionando soluciones para sus comunidades**. Dicho esto porque la política no puede limitarse a señalar problemas desde la tribuna mientras las ciudades enfrentan situaciones críticas.

> Una familia no ahorra dejando de reparar una pérdida en el baño de su casa. Tarde o temprano el problema empeora y termina costando más caro. Con la infraestructura pública pasa exactamente lo mismo.

Por eso, más que discutir desde el fanatismo o la nostalgia política, quizás sea momento de asumir algo básico: **los gobiernos llegan para resolver los problemas del presente, no para seguir discutiendo eternamente los errores del pasado**.

Bajar la inflación es importante. Nadie discute eso. Pero gobernar un país también implica **garantizar que las rutas funcionen**, que las ciudades tengan obras básicas y que cada tormenta no vuelva a convertirse en una emergencia.

Tal vez el verdadero desafío no sea solo mejorar la infraestructura. También hace falta mejorar el nivel del debate público. Porque mientras las lluvias se vuelven extraordinarias, **las discusiones siguen superficiales, muy emocionales y por ende, demasiado ordinarias**.

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