La sanción a un jugador de El Crestón reabre el debate sobre los criterios del Tribunal de Penas

Deportes27/06/2026Emmanuel NavarroEmmanuel Navarro

En el fútbol, como en cualquier ámbito donde existen normas, la confianza en quienes deben hacerlas cumplir es fundamental. Un Tribunal de Penas no solo tiene la responsabilidad de sancionar, sino también de transmitir imparcialidad, coherencia y transparencia en cada una de sus decisiones. Cuando esos principios comienzan a ponerse en duda, el daño trasciende un resultado o una suspensión: se resiente la credibilidad de toda la competencia.

El reciente reclamo del Club El Crestón vuelve a instalar un debate que no es nuevo. La institución sostiene que las sanciones aplicadas a sus jugadores suelen ser más severas que las recibidas por futbolistas de otros equipos en situaciones similares. Más allá de que esa percepción pueda ser compartida o no, lo cierto es que la sensación de desigualdad ya representa un problema que no debería existir en una liga que busca fortalecer su prestigio.

El caso de Cristian Gabriel Farías profundiza ese cuestionamiento. La demora en la resolución del expediente y la posterior sanción de ocho fechas despertaron interrogantes que exceden al club involucrado. Cuando un fallo tarda más de lo habitual y concluye con un castigo considerado desproporcionado por una de las partes, es lógico que aparezcan dudas. Y cuando no existen explicaciones claras, esas dudas solo se multiplican.

No se trata de discutir la potestad del Tribunal para sancionar, ni de desconocer la importancia de mantener la disciplina dentro del campo de juego. Se trata, simplemente, de exigir que las decisiones sean uniformes, fundamentadas y aplicadas con el mismo criterio para todos.

La justicia deportiva no solo debe ser justa; también debe parecerlo. Porque cuando los protagonistas comienzan a creer que la vara cambia según el club, el apellido o las circunstancias, el problema deja de ser una sanción puntual y pasa a ser la confianza en las instituciones.

El fútbol necesita reglas claras, fallos coherentes y organismos que inspiren respeto por la solidez de sus decisiones, no por el temor que generan. Recuperar esa confianza es una tarea que solo puede lograrse con transparencia, igualdad de criterios y la certeza de que todos compiten bajo las mismas condiciones.

multimedia.grande.97cdf8fe516d11eb.Z3JhbmRlLndlYnA=

Te puede interesar
Lo más visto