


La posibilidad de aplicar penas de arresto a conductores que superen 1,0 gramo de alcohol por litro de sangre ingresó en la agenda política de Salta. El tema comenzó a debatirse en la Comisión de Tránsito del Concejo Deliberante capitalino, a partir de una propuesta presentada por el edil Rodrigo Quinteros.
El proyecto no establece la sanción de manera directa. Se trata de una declaración mediante la cual el cuerpo deliberativo solicitaría a la Legislatura provincial que avance con una modificación del Código Contravencional de Salta, única vía legal para incorporar una pena de esas características.
La iniciativa toma como antecedente una normativa vigente en La Rioja y plantea endurecer las consecuencias para los casos de alcoholemia elevada. Sus fundamentos están vinculados con la cantidad de resultados positivos que se registran durante los controles viales, especialmente los fines de semana.


El alcance de la propuesta
La discusión no se limita al endurecimiento de las sanciones. También comprende aspectos jurídicos y operativos, como la aplicación de una pena privativa de la libertad dentro del régimen contravencional, las condiciones para disponer el arresto y su efectividad frente a la reincidencia.
Quienes respaldan la medida consideran que las multas y demás penalidades vigentes no resultan suficientes para desalentar estas conductas. Las objeciones, en cambio, se concentran en la proporcionalidad del castigo y en la necesidad de reforzar los controles antes de incorporar nuevas penas.
El expediente continuará bajo análisis en las comisiones del Concejo Deliberante. Si obtiene dictamen y luego es aprobado en el recinto, el pedido será remitido a la Cámara de Diputados y al Senado provincial, donde deberá tramitarse una ley para que la reforma pueda entrar en vigencia.





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