


El valor de regalar un juguete en el Día del Niño vale más que una pantalla
Sociedad02/08/2026
Carolina Saravia
Con la llegada del Día del Niño, las vidrieras vuelven a llenarse de colores, personajes y juegos que despiertan recuerdos en los adultos y una enorme ilusión en los más pequeños. Pero detrás de cada juguete hay mucho más que un objeto: hay una oportunidad para imaginar, crear y compartir.
Un auto puede transformarse en un vehículo de carreras, una muñeca en la protagonista de una gran aventura, un rompecabezas en un desafío familiar y unos bloques en el castillo más grande que un niño pueda soñar. El juego tiene esa capacidad única de convertir lo cotidiano en extraordinario.


En una época donde los celulares, las tablets y las consolas forman parte de la vida diaria, volver a regalar un juguete también significa regalar tiempo. Tiempo para jugar en familia, para inventar historias, para reír, para equivocarse y volver a empezar.
Los especialistas en desarrollo infantil coinciden en que el juego estimula la creatividad, fortalece la comunicación, mejora la resolución de problemas y favorece el vínculo entre padres e hijos. No se trata de dejar de lado la tecnología, sino de equilibrarla con experiencias que despierten la imaginación.
Porque, al final del día, los recuerdos que permanecen no suelen estar detrás de una pantalla. Permanecen en ese fuerte armado con almohadas, en la pista de autitos improvisada en el piso del comedor o en la tarde en la que un simple juguete hizo posible viajar, sin salir de casa, a un mundo donde todo era posible.


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