

Maxi Lizárraga, talento metanense que se abre paso en el básquet nacional
Por Expresión del Sur
Con apenas 17 años, el joven basquetbolista metanense Maxi Lizárraga transita una etapa importante en su formación deportiva y académica. Radicado desde hace tres años en la ciudad de San Francisco, provincia de Córdoba, forma parte del plantel del club San Isidro, una de las instituciones tradicionales del interior argentino que compite en los principales torneos de ascenso del país.
Hijo del reconocido exjugador Pato Lizárraga, referente del básquet salteño durante varias décadas, Maxi heredó no solo el apellido sino también la disciplina y la pasión por este deporte. Actualmente, integra las categorías juveniles del club cordobés y ya tuvo participaciones dentro del equipo superior, que recientemente disputó las instancias finales por el ascenso a la Liga Nacional de Básquet (LNB).
“Llegué a San Isidro después de una prueba. Un entrenador que me había visto en Tucumán le habló de mí al club y me convocaron para entrenar. Viajé, hice la prueba y quedé”, explicó el jugador, que comparte pensión con otros juveniles de distintas provincias, bajo un régimen de formación integral que combina estudios, disciplina deportiva y vida en grupo.


Maxi cursa la escuela secundaria en horario matutino y dedica las tardes a los entrenamientos. “Nos exigen buenas calificaciones para poder jugar. Si uno no rinde en lo académico, no te dejan disputar la fecha”, comentó, destacando el enfoque formativo del club.
La exigencia física y táctica es notable. “En Córdoba se juega a otro ritmo. El básquet es más rápido, más físico y se corre mucho más que en Salta”, comparó, reconociendo la diferencia de niveles que existe entre las ligas del norte del país y las competencias del centro del país, donde se concentran clubes con mayor infraestructura y roce competitivo.
A pesar de la distancia, el joven mantiene el vínculo con su familia y el compromiso con sus raíces. Reconoce en su padre y en su hermano, también jugador, un fuerte ejemplo. “Vengo de una familia muy ligada al básquet, crecí viéndolos jugar”, señaló. Entre sus referentes, mencionó a Manu Ginóbili y a LeBron James, no solo por su trayectoria sino por sus valores fuera de la cancha.
De cara al segundo semestre del año, Lizárraga retomará los entrenamientos con su categoría, con vistas al inicio de la próxima temporada en octubre. Mientras tanto, continúa con su preparación física y el seguimiento técnico, con el objetivo de seguir creciendo en un deporte que, para él, es más que una pasión; es un camino de vida.
Formación, constancia y proyección son las claves que definen el presente de este joven deportista salteño que, con perfil bajo y esfuerzo sostenido, comienza a trazar su propio camino en el básquet nacional.
Con información de Spacio TV



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