Dos noches, casi 24 horas de show en total y un predio colmado. La Chaya Rosarina 2026 confirmó en Rosario de la Frontera que el sur salteño tiene un Carnaval que juega en primera línea.
Entre el 15 y 16 de febrero, el festival reunió una multitud que, sumando ambas jornadas, superó las 30 mil personas según estimaciones de densidad de público y superficie ocupada, proporcionada por fuentes policiales. La primera noche ya había mostrado un marco cercano a las 15 mil personas en el pico de asistencia, y la segunda mantuvo -e incluso habría superado- ese nivel de convocatoria.
Dos noches a pleno
Cada jornada arrancó en horas de la tarde y se extendió hasta alrededor de las 7 de la mañana. Fueron casi 12 horas continuas de música con recambio dinámico de artistas, sin baches entre banda y banda, gracias al sistema de escenario y logística técnica.

El nivel de sonido, iluminación y puesta general fue uno de los aspectos más comentados por el público. A eso se sumó una organización que funcionó: varias barras para evitar filas, precios accesibles en bebidas y un operativo de limpieza permanente con decenas de trabajadores en el predio.

Propuesta accesible y convocante
Las entradas se ofrecieron a $30.000 la popular y $60.000 la VIP, valores que muchos asistentes consideraron acordes a la magnitud del espectáculo y a la duración de cada noche.

La grilla combinó artistas de renombre como el Chaqueño Palavecino, La Konga, Los Bybys, Daniel Agostini, Sergio Galleguillo, Eugenia Quevedo, Los Herrera, Meta Guacha, El Súper de Huguito, La Banda Continúa, entre muchos otros con espacio para talentos locales y ganadores de la Pre Chaya. Más de 40 artistas pasaron en las dos jornadas.

El intendente Kuldeep Singh incluso distinguió a uno de ellos como Embajador de la Chaya, Santiago Cañete, buscando que la fiesta gane proyección fuera de la ciudad.

Con público de distintos puntos de Salta y de Tucumán, además de turistas, la Chaya Rosarina mostró números y organización de festival grande.
En síntesis: dos noches, decenas de miles de personas y una fiesta que ya se mete en la conversación grande del Carnaval del norte. Cuéntenla como quieran, pero la Chaya crece.
















