En Luzu, joven de Rosario de la Frontera contó cómo Fundación Sí la llevó a ser abogada

Sociedad07/04/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

Caro

Caro creció en Rosario de la Frontera, en una familia numerosa donde las oportunidades no sobraban. Son seis hermanos y una madre que sostuvo la casa prácticamente sola. Su papá estaba, pero no convivía con ellos. La economía familiar, como en tantos hogares, alcanzaba para lo básico.

Estudiar una carrera universitaria no era una posibilidad. No por falta de vocación, sino porque no había recursos. “Mi mamá siempre nos decía que terminemos la secundaria, que era lo único que podía asegurarnos”, contó en Luzu TV. Ese era el objetivo posible. Lo otro —ir a la universidad— parecía lejano.

El punto de inflexión llegó en el último año del secundario. Mientras el curso organizaba el viaje de egresados, a Caro se le presentó otra alternativa; una entrevista para ingresar a la Fundación Sí, que ofrece residencia y acompañamiento a estudiantes que no pueden costear sus estudios.

Las dos cosas coincidían el mismo día. “Tenía que elegir entre el viaje con mis compañeros o una oportunidad que no sabía si se iba a dar”, recordó. No era una decisión menor. Sus compañeros incluso habían conseguido que pudiera viajar sin pagar. El lugar estaba.

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Pero eligió otra cosa.

Se presentó a la entrevista.

“Fui con miedo. Pensaba que si no quedaba, me quedaba sin todo”, dijo. Era, en los hechos, apostar a una posibilidad incierta.

Después de la entrevista volvió a Rosario de la Frontera. Y ahí ocurrió algo que no esperaba. En la terminal la estaban esperando directivos y docentes de su escuela. Entre todos habían juntado dinero para que pudiera viajar y alcanzar a sus compañeros en el viaje de egresados.

Al mismo tiempo, llegó la confirmación; había sido aceptada en la fundación.

Ese fue el comienzo de otra etapa. Se trasladó a Tucumán, donde cursó la carrera de Derecho, con el acompañamiento de la Fundación Sí. Sostenerse no fue sencillo, pero por primera vez el camino estaba abierto.

“Antes sentía que no iba a poder. Cuando vivís en un contexto así, a veces dejás de pensar en lo que querés ser”, explicó.

Hoy, ya recibida de abogada, su mensaje es intentar, incluso cuando no parece haber margen.

“Hay muchos chicos en la misma situación. Y también hay gente que puede ayudar. Cuando eso pasa, cambia todo”, dijo.

La Fundación Sí, que fue parte de ese recorrido, trabaja en distintas provincias brindando alojamiento y contención a jóvenes que quieren estudiar pero no cuentan con los medios para hacerlo. Más información en www.fundacionsi.org.ar.

La historia de Caro no gira en torno a un lugar, sino a una condición: la falta de recursos. Y también a una decisión tomada a tiempo.

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