¿Se viene la limosna digital? Las iglesias empiezan a dejar atrás el efectivo

Curiosidades02/09/2026Carolina SaraviaCarolina Saravia

colecta

Hay algo que durante décadas parecía inseparable de una misa: el momento de la colecta, la canasta pasando entre los bancos y los billetes que cada fiel coloca según sus posibilidades.

Pero los tiempos cambian. Y si hoy muchas personas pagan un café, un supermercado o hasta una compra pequeña con el teléfono, ¿por qué no podrían hacer lo mismo al momento de realizar una ofrenda?

Esa pregunta ya encontró respuesta en distintos templos de Córdoba, donde comenzaron a incorporarse códigos QR para recibir donaciones y ofrendas.

La modalidad permite que quienes no llevan efectivo puedan realizar su aporte directamente desde el celular, utilizando aplicaciones bancarias u otros sistemas de pago electrónico.

La tradición todavía resiste

El avance de los pagos digitales no significa que las iglesias hayan abandonado la tradicional colecta.

Todo lo contrario: en los templos que incorporaron esta alternativa, el dinero en efectivo continúa siendo una de las principales formas de colaboración.

En la Catedral de Córdoba, por ejemplo, el sistema de QR fue incorporado hace aproximadamente un año y permite que cada persona escanee el código y elija libremente cuánto aportar. En otros templos, como la iglesia de la Compañía de Jesús, también conviven las dos modalidades.

El cambio tampoco tiene la misma aceptación entre todos los fieles. Las personas mayores suelen estar más acostumbradas al dinero en efectivo y, en algunos casos, directamente prefieren no utilizar el celular durante la misa.

Una nueva pregunta para las iglesias

La llegada del QR plantea algo más profundo que una simple cuestión tecnológica: ¿puede una costumbre religiosa adaptarse a la forma en que hoy manejamos nuestro dinero?

La respuesta parece estar apareciendo de a poco.

La ofrenda continúa siendo voluntaria y el gesto de colaborar no cambia. Lo que cambia es el medio: antes alcanzaba con tener unas monedas o un billete en el bolsillo; ahora también puede bastar con tener un teléfono.

Por el momento, el efectivo sigue teniendo un lugar central. Pero la imagen de un fiel sacando el celular en plena misa para escanear un QR ya dejó de parecer extraña.

Quizás la próxima evolución de la tradicional canasta de la colecta no sea que desaparezca, sino que comparta espacio con un pequeño código cuadrado pegado en algún rincón del templo.

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