


La espera terminó este viernes. Después de una semana en ruta, los biciperegrinos que partieron desde Córdoba llegaron a San José de Metán y fueron recibidos por los ciclistas de la ciudad. Hubo saludos, aplausos y abrazos que se prolongaron durante varios minutos. Muchos de ellos ya se conocían de peregrinaciones anteriores; otros se encontraron por primera vez.
La llegada reunió a las dos agrupaciones que desde ahora compartirán el camino hacia la Catedral Basílica de Salta. Los cordobeses descansarán en Metán antes de sumarse a la columna local para completar juntos los últimos tramos de la peregrinación al Señor y la Virgen del Milagro.
Atrás quedaron varios días de pedaleo, con un promedio cercano a los 90 kilómetros diarios y etapas que alcanzaron los 120. El viaje completo desde la capital cordobesa hasta Salta ronda los 900 kilómetros y demanda unos diez días.



Entre quienes arribaron se encuentran integrantes de Rueda Conmigo, un grupo de ciclismo adaptado que funciona en el estadio Mario Alberto Kempes. Algunos de sus miembros conducen bicicletas tándem para que personas ciegas o con baja visión puedan participar de las salidas y afrontar recorridos de larga distancia.
En una de esas bicicletas llegó Valeria, profesora de música y con baja visión. Pedaleó como acompañante durante el recorrido y llevó su ukelele a la espalda para cantar en distintos momentos del viaje. En las imágenes del arribo se la observa detrás del guía, integrada al grupo que avanzó por las calles metanenses.
Su presencia resume buena parte del trabajo que Rueda Conmigo sostiene durante el año: brindar las condiciones necesarias para que una discapacidad no impida viajar, practicar deporte ni asumir un desafío de estas características.

El encuentro de este viernes tuvo, además, una historia previa. Marcelo De Monte, uno de los integrantes del grupo cordobés, había contado antes de partir que la recepción en Metán se convirtió en uno de los momentos más esperados de cada peregrinación.
“Guardo los videos y los miro durante el resto del año, esperando que vuelva a llegar septiembre para compartir con los amigos que fuimos haciendo en este camino”, expresó entonces.
Esta vez, las imágenes volvieron a mostrar aquello que anticipaba: bicicletas detenidas, reencuentros y abrazos entre quienes vienen recorriendo rutas diferentes, pero desde ahora seguirán hacia el mismo destino.
La estadía en la ciudad también contempló una visita a la escuela Evita, institución destinada a personas con discapacidad. Los cordobeses ya estuvieron allí el año pasado y decidieron regresar para compartir con los alumnos su experiencia y mostrar cómo funcionan las bicicletas tándem.

Antes de salir de Córdoba, el grupo recibió la bendición del cardenal Ángel Rossi. Con los vehículos cargados y las bicicletas preparadas, iniciaron un recorrido que los llevó por distintas localidades hasta arribar este viernes a Metán.
Ahora ya están acá. El cansancio acumulado durante cientos de kilómetros dio paso al reencuentro que esperaban desde hacía un año. Mañana, la partida tendrá una diferencia; los cordobeses no continuarán solos. Saldrán acompañados por los biciperegrinos metanenses, integrados en una misma columna rumbo a Salta.







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