


Milei cree que no llegar a fin de mes es una “pelotudez” Los números que reabren la polémica
Actualidad20/10/2026
Carolina Saravia
El Presidente cuestionó a quienes dicen que los argentinos se quedan sin dinero antes de terminar el mes y responsabilizó al kirchnerismo por instalar esa idea. Sin embargo, los datos oficiales sobre el costo de vida plantean una pregunta incómoda: ¿cuánto necesita una familia para vivir y cuánto le queda después de pagar las cuentas?
El presidente Javier Milei volvió a encender la polémica con una frase que apunta directamente a una de las preocupaciones cotidianas de millones de argentinos: llegar a fin de mes.


Durante la apertura de la Argentina Oil & Gas Expo Patagonia 2026, realizada el lunes en Neuquén, el mandatario calificó esa expresión como una “pelotudez del tamaño de una casa” y sostuvo que se trata de una idea impulsada por el kirchnerismo.
“Si se quedan sin plata verdaderamente al día 20, ¿me pueden decir cómo hacen para vivir 10 días sin comer y sin beber?”, planteó ante empresarios del sector energético.
La pregunta del Presidente abrió un debate que va más allá de una frase política. Porque una cosa es discutir cómo se mide la situación económica de los hogares y otra es determinar si los ingresos alcanzan para cubrir los gastos de cada día.
Los números que ponen el debate sobre la mesa
Según los datos del INDEC correspondientes a septiembre de 2026, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.632.505 mensuales para no quedar por debajo de la línea de pobreza. Para cubrir las necesidades alimentarias básicas y no caer en la indigencia, el monto requerido fue de $738.690.
La canasta básica total aumentó un 1,7% durante septiembre y acumuló una suba interanual del 38,7%. La canasta alimentaria también avanzó un 1,7% en el mes y registró un incremento interanual del 40%.
Estas cifras no significan que todas las familias gasten exactamente lo mismo ni que todas tengan idénticos ingresos. Sí muestran el nivel de recursos que necesitó un hogar de referencia para cubrir las necesidades contempladas en las mediciones oficiales.
Y hay una diferencia importante: no llegar a fin de mes no significa necesariamente quedarse literalmente sin comida o bebida. También puede significar no poder pagar una factura a tiempo, recurrir a la tarjeta de crédito, pedir dinero prestado o postergar una compra necesaria para cubrir otra obligación.
Una frase política frente a una realidad cotidiana
Milei cuestionó la expresión y la vinculó con sus adversarios políticos. Su planteo invita a discutir cómo se comunica la situación económica, pero la experiencia de cada hogar no puede determinarse únicamente a partir de una consigna partidaria.
Para algunas familias, la desaceleración de la inflación puede representar un alivio respecto de períodos anteriores. Para otras, aun cuando los precios aumenten a un ritmo menor, los ingresos siguen sin alcanzar para recuperar el poder de compra o afrontar todos los gastos.
Además, los indicadores de pobreza y la percepción de llegar o no a fin de mes miden cuestiones relacionadas, pero diferentes. Una familia puede estar por encima de la línea de pobreza y, aun así, atravesar dificultades para afrontar sus compromisos mensuales.
El último informe oficial disponible al momento de estas declaraciones indicó que el 32,3% de la población de los 31 aglomerados urbanos relevados se encontraba bajo la línea de pobreza durante el primer semestre de 2026. El dato muestra que las dificultades económicas siguen siendo una cuestión relevante, aunque por sí solo no permite establecer cuántas personas se quedan sin dinero antes del día 30.
La pregunta que queda abierta
La discusión no pasa solamente por quién instaló la frase ni por qué sector político la utiliza. También exige mirar los ingresos, el costo de los alimentos, los servicios, los alquileres, las deudas y la capacidad real de los hogares para sostener sus gastos.
El Gobierno defiende su rumbo económico y cuestiona los mensajes que considera exagerados o políticamente interesados. Quienes advierten sobre las dificultades de las familias ponen el foco en el poder adquisitivo y en la distancia entre los salarios y el costo de vida.
Pero hay una pregunta que atraviesa cualquier posición política: si una familia cobra, paga sus cuentas y se queda sin dinero antes de fin de mes, ¿alcanza con decir que la frase es una exageración o hay que analizar qué está pasando con sus ingresos?
El debate está abierto. Y los números, junto con la realidad de cada hogar, son parte fundamental de la discusión.


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