


Murió el nene que subió a la terraza de su casa a celebrar el gol de Boca
Carolina Saravia
La tragedia ocurrió este sábado por la tarde, alrededor de las 18, en una casa ubicada en el cruce de las calles Viamonte y Cándido Cabrera, en la zona norte de la provincia de Buenos Aires.
De acuerdo a relatos de testigos, en la terraza a la que fue a festejar Juan Pablo, de tan solo 12 años de edad, había un cable suelto que hizo contacto con la membrana, que actuó de conductora de electricidad: el menor recibió una descarga fatal.
Cuando el 9 del Xeneize, había logrado igualar el marcador, Juan Pablo salió corriendo lleno de euforia a festejar el gol de Boca. Sin embargo, a instancias del VAR, no se convalidó ese gol y fue en ese intervalo donde los padres escucharon los gritos en la altura del techo.


Rápidamente, ambos subieron a la terraza y lo encontraron desvanecido, con sus pies quemados. Aunque intentaron moverlo y realizarle maniobras de RCP (reanimación cardiopulmonar), su cuerpo seguía recibiendo descargas peligrosas.
Incluso, y como en el lugar no se había desconectado la electricidad, una de las policías que intentó salvarle la vida al niño, identificada como la sargento de la Bonaerense Melani Auyero, recibió una descarga eléctrica que provocó que caiga desmayada al suelo.
Auyero fue asistida por los bomberos, que lograron bajarla del techo. De urgencia, una ambulancia la trasladó al Hospital Municipal San José, donde, tras recibir atención médica y asistencia con desfibrilador, logró recuperarse y salir de terapia intensiva.
Llegaron al lugar agentes de la Policía Bonaerense, bomberos y personal del SAME provincia. Durante 40 minutos los rescatistas le realizaron RCP, pero el nene no sobrevivió a la descarga.





La mamá detrás de la corona: el vestido que lleva a Apolinario Saravia en cada detalle

Tres años antes de Cintia ya había una denuncia por violencia: qué pasó con el expediente

Atacó con un cuchillo a un policía que intentaba identificarlo en Metán


Cinco elefantes huyeron de Nepal un día antes de la tragedia: ¿señal o casualidad?









