

Un hijo de la educación pública que convirtió la curiosidad en vocación científica
Carolina Saravia
Rolando, desde muy chico tuvo claro que la Biología no era solo una materia más. Ya en tercer año del colegio sabía que su camino estaba en la docencia y en la universidad. La curiosidad, las ganas de aprender y el entusiasmo por enseñar marcaron desde temprano una vocación que, con los años, se transformaría en una sólida trayectoria académica.
Con el acompañamiento de su familia, llegó a la ciudad de Salta junto a su mamá para comenzar a dar forma a ese sueño. Encontraron un lugar donde quedarse y, poco después, comenzó a cursar en la Facultad de Ciencias Naturales, en la Universidad de Salta (UNSa) donde decidió encarar simultáneamente el Profesorado y la Licenciatura en Ciencias Biológicas.



Inquieto por naturaleza, no tardó en involucrarse activamente en la vida universitaria: extensión, investigación, docencia y gestión fueron espacios que lo encontraron siempre dispuesto a participar. Durante sus primeros años contó con becas nacionales y más adelante accedió, por concurso, a cargos de auxiliar alumno rentado. Gracias a ese apoyo institucional y al sostén familiar, pudo dedicarse de lleno a estudiar y avanzar en ambas carreras.
Cuando ya había completado más del 80 % del Profesorado, comenzó a trabajar como docente en una escuela secundaria privada. Entre clases, exámenes finales y horas de laboratorio, fue dando los últimos pasos de su formación de grado. Primero llegó el título de Profesor y, apenas una semana después, la defensa de su tesis de Licenciatura.
El camino académico no terminó ahí
A los pocos meses, su directora de tesis, la Dra. Rebeca Acosta, lo invitó a sumarse a investigaciones en la Puna. Ese proyecto abrió nuevas puertas: obtuvo una beca de iniciación a la investigación del Consejo de Investigación de la Universidad y se inscribió en el Doctorado en Ciencias Biológicas.
Durante años combinó la docencia en el nivel secundario con el trabajo de investigación doctoral, hasta que su compromiso con la universidad lo llevó a presentarse a distintos concursos y acceder al cargo de Docente en la Facultad de Ciencias Naturales, el mismo espacio donde se había formado.
Hace poco tiempo defendió su tesis doctoral, cerrando una etapa extensa y profunda de crecimiento profesional y personal. Un recorrido atravesado por esfuerzos, desafíos y también por el acompañamiento de personas generosas que confiaron en su trabajo y le brindaron oportunidades.

En diálogo con Expresión del Sur Rolando con la emoción a flor de piel confesó: “Soy un hijo de la educación pública”. Universidad gratuita, boleto estudiantil, becas, comedor universitario: condiciones que, junto al esfuerzo personal, hicieron posible que se convirtiera en el primer universitario de su familia y alcanzara títulos de grado y posgrado.
Una historia que demuestra que la vocación, cuando encuentra oportunidades, puede transformar vidas.




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