


Una carta sencilla pero poderosa: el ruego de dos hermanitas salteñas por un hogar
Carolina Saravia
En una hoja de cuaderno, con letra infantil y palabras simples, una de las dos hermanitas escribió lo que siente y lo que espera. No es una tarea escolar ni un juego: es un pedido directo, sincero y urgente. Está dirigido a un juez.
“Por favor consiga rápido una familia”, se lee al final de la carta. Antes, la niña habla de la escuela, de sus buenas notas, de lo que aprende, de lo que le gusta. Habla de su esfuerzo, de su día a día. Habla como cualquier chica… pero con una diferencia profunda: no tiene una familia que la esté esperando.
Las dos hermanitas son de Salta y hoy se encuentran bajo el sistema de protección. Mientras los tiempos administrativos y judiciales avanzan con su propio ritmo, ellas crecen, esperan y sienten. Y una de ellas decidió escribir.


La carta no reclama lujos ni promesas. Reclama algo básico, esencial, humano: un hogar. Alguien que las cuide, las abrace, las acompañe en el camino que ya están transitando con una madurez que no debería ser necesaria a tan corta edad.
Este mensaje, escrito con lápices de colores y una sonrisa dibujada al final, interpela directamente a quienes tienen la responsabilidad de decidir. Porque detrás de cada expediente hay infancias reales, con nombre, con historias, con sueños que no pueden quedar archivados.
Hoy, dos hermanitas esperan. Y una carta, sencilla pero poderosa, vuelve a recordarnos que el derecho a vivir en familia no puede esperar.


Puntada por puntada: Genaro confeccionó el manto de la Virgen del Milagro

Más de 200 kilómetros a pie: Luracatao se prepara para peregrinar al Milagro





La mamá detrás de la corona: el vestido que lleva a Apolinario Saravia en cada detalle

Tres años antes de Cintia ya había una denuncia por violencia: qué pasó con el expediente

Atacó con un cuchillo a un policía que intentaba identificarlo en Metán


Cinco elefantes huyeron de Nepal un día antes de la tragedia: ¿señal o casualidad?







