Reencausamiento del Juramento: la obra que evitó una nueva amenaza sobre González

Sociedad10/02/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

Las últimas crecidas del río Juramento volvieron a poner en consideración un trabajo realizado hace más de una década y que hoy sigue teniendo efectos sobre el comportamiento del cauce. Se trata del reencausamiento ejecutado entre 2009 y 2010, durante la gestión del entonces intendente y actual diputado provincial por Anta, Gerardo Orellana, quien impulsó tres intervenciones en sectores distintos para evitar que el agua avanzara hacia la zona urbana.

Según explicó el legislador, en aquel verano el Juramento alcanzó niveles preocupantes, con un caudal que amenazaba con abrir un corte y desbordar sobre Joaquín V. González. Por ese motivo, se realizaron tres trabajos de desvío y canalización entre El Algarrobal y El Talamuyo, puntos donde el río ejercía mayor presión. “El río estaba bote a bote y había peligro real de que entrara a González, por eso se hicieron los desvíos”, recordó.

La obra y el comportamiento actual del río

Las imágenes recientes muestran sectores cargados de agua, aunque el cauce principal se mantiene orientado hacia la banda opuesta, tal como se había previsto en aquellos trabajos. Si bien algunas zonas cercanas al margen registran acumulación, la barranca conserva una altura superior a los dos metros, reduciendo la posibilidad de un desborde hacia la ciudad.

A esto se suma la regulación de caudales desde el dique El Tunal, que en estos días abrió compuertas para aliviar la presión aguas arriba. Con esta maniobra, el nivel comenzó a descender y permitió que Joaquín V. González saliera del estado de alerta por la crecida.

Vecinos que recorrieron la zona señalaron que el canal de desvío permanece operativo. El agua se desplaza con fuerza hacia el cauce profundo y ensanchado, donde —según describen— “bajás dos metros y no tocás fondo”.

Una defensa que continúa funcionando

Aunque el río sigue cargado, el sistema construido años atrás continúa canalizando el flujo y manteniendo a resguardo el sector urbano. “Estos serán los últimos golpes que dé el río. La defensa aguanta”, comentaron quienes siguen de cerca la evolución del caudal.

Con las lluvias fuertes desplazándose hacia el norte, se espera una baja sostenida en los próximos días, mientras el Juramento sigue su curso por el desvío que se abrió en aquel verano en el que la ciudad estuvo a un paso de quedar expuesta.

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