50 años sin el “Tuki” Velázquez: la herida abierta en San José de Metán

Actualidad25/03/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

Nietas de Tuki Velazquez

A medio siglo de su desaparición en la ciudad de Metán, el nombre de “Tuki” Velázquez sigue presente en la memoria de su familia y de quienes lo conocieron. El paso del tiempo no logró cerrar la herida ni aportar certezas sobre su destino. Como ocurrió con miles de casos durante la última dictadura militar, la ausencia se convirtió en una forma persistente de dolor; sin cuerpo, sin explicación y sin respuestas oficiales que permitan reconstruir qué ocurrió.

Velázquez fue detenido en Metán en un contexto atravesado por la persecución política y la represión sistemática. Desde entonces, no hubo información concluyente sobre su paradero. Su historia quedó inscripta en la larga lista de desaparecidos en Argentina, donde el reclamo de verdad y justicia se sostiene generación tras generación. En el ámbito local, su figura también es recordada por su compromiso social y su vínculo con la comunidad metanense.

En este nuevo aniversario, sus nietas decidieron tomar la palabra y compartir su testimonio en una entrevista con Spacio TV. Visiblemente conmovidas, describieron el peso que implica sostener la memoria familiar frente a la incertidumbre: “La verdad que es una fecha difícil, es un montón de emociones encontradas, bronca, dolor, incertidumbre, porque, bueno, mi abuelo es desaparecido, no sabemos dónde está, y es una fecha difícil para nosotros, más para mi papá. Por eso nosotros venimos en representación de él, porque no le hace bien”. 

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En ese mismo relato, remarcaron que crecieron con la ausencia como una constante; sin recuerdos propios, pero con una construcción cotidiana basada en relatos familiares, fotografías y valores transmitidos de generación en generación. “Crecimos con el recuerdo, con la imagen solamente de una foto, y con lo que nos contaron sobre lo que él hacía por la ciudad. Buscaban igualdad de condiciones, alfabetizaban, querían una sociedad más justa”, señalaron.

También se refirieron a cómo la desaparición marcó la vida de su familia. “Le quitaron a mi papá la posibilidad de criarse con su padre, a nosotras de tener un abuelo presente, y a mi abuela su compañero de vida. A él lo detienen cuando mi papá tenía apenas dos años, y desde entonces no se supo más nada”, expresaron. La falta de información, coincidieron, es una de las cargas más difíciles de sobrellevar: “Siempre estuvo la esperanza de saber qué pasó, de tener al menos un lugar donde ir a llorarlo”.

Desaparecidos
Desaparecidos

A pesar del paso de los años, la expectativa de encontrar algún indicio no se ha extinguido. “Sería importante, aunque sea, encontrar algo de él. Las esperanzas no se han perdido, sobre todo para mi papá y mi abuela”, afirmaron. En ese marco, sintetizaron el sentido de la memoria con una frase que se repite en cada conmemoración: “Solo muere quien es olvidado. Y a mi abuelo jamás lo vamos a olvidar”.

El caso de “Tuki” Velázquez, ocurrido en Metán, vuelve a poner en primer plano una realidad que, a 50 años, continúa abierta. La ausencia de respuestas no solo interpela al pasado, sino que mantiene vigente un reclamo que atraviesa generaciones; saber qué ocurrió, dónde está y por qué. Mientras tanto, en su ciudad, la espera sigue siendo parte de la vida cotidiana.

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