Crece la preocupación industrial por cierres y pérdida de empleos

14/05/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

Capito

La Unión Industrial Argentina volvió a poner sobre la mesa un reclamo que gana fuerza puertas adentro del sector fabril: extender a la industria beneficios similares a los que el Gobierno nacional anunció para actividades estratégicas a través del denominado “Super RIGI”. En ese marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, podría recibir en los próximos días al presidente de la UIA, Martín Rappallini, en una reunión que los industriales consideran central para discutir el escenario productivo.

El encuentro viene siendo trabajado desde hace semanas. La primera conversación se dio a mediados de febrero, en plena tensión entre el Gobierno y el titular de Techint, Paolo Rocca. Después hubo otra instancia con el coordinador de Producción, Pablo Lavigne, y ahora la expectativa está puesta en una audiencia con Caputo para avanzar sobre una agenda que mezcla pedidos fiscales, preocupación por las importaciones y alarma por el freno de la actividad.

Dentro de la UIA sostienen que el nuevo esquema de incentivos lanzado por la Casa Rosada para ciertos sectores dejó a gran parte de la industria en desventaja. Por eso comenzaron a impulsar un planteo interno bajo el lema “RIGI Industrial YA”, donde reclaman medidas de alivio para las empresas manufactureras, entre ellas una baja del impuesto a las Ganancias al 15%.

Rappallini, que en las últimas semanas elevó su perfil político y empresarial, participó de encuentros vinculados al sector minero y mantuvo reuniones con gobernadores como Marcelo Orrego y Martín Llaryora. En paralelo, empezó a expresar con mayor dureza la situación que atraviesan distintas ramas fabriles.

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“Hay sectores industriales que están sufriendo fuertemente”, advirtió el dirigente empresario en uno de los documentos que circuló internamente en la central fabril. Allí también sostuvo que la industria compite en un escenario “fuera de escala”, condicionado por la apertura económica, la caída de ventas y el aumento de costos.

El planteo no es menor. En la UIA aseguran que muchas empresas están absorbiendo parte del ajuste fiscal mientras enfrentan una demanda retraída y una creciente presión importadora. “Una fábrica que cierra no vuelve automáticamente cuando mejora la macroeconomía”, remarcaron desde el sector.

Los números muestran un panorama irregular. Según datos del INDEC, la actividad industrial viene atravesando un comportamiento oscilante desde hace más de un año. Después de una caída mensual del 4% en febrero, marzo registró una recuperación del 3,2% y una mejora interanual del 5%. Sin embargo, el acumulado anual todavía arroja una baja del 2,3%.

El rebote tampoco alcanza a todos por igual. Mientras las actividades ligadas al agro y la energía muestran crecimiento, otros rubros siguen golpeados. La construcción, la siderurgia, la petroquímica, el caucho, el plástico y el consumo masivo aparecen entre los sectores más afectados.

Durante la última reunión del Comité Ejecutivo de la UIA, los empresarios analizaron además el nivel de utilización de la capacidad instalada, que en marzo alcanzó el 59,8%, por encima de febrero y también del mismo mes del año pasado. Aun así, las perspectivas siguen lejos de transmitir tranquilidad.

El economista Diego Coatz, director del centro de estudios I+D de la entidad, advirtió que los primeros indicadores de abril anticipan una nueva desaceleración. Entre los datos mencionó caídas interanuales en producción automotriz, despacho de cemento y venta de materiales para la construcción.

“El cuadro general sigue siendo preocupante: consumo débil, aumento de costos energéticos, presión importadora y pérdida sostenida de empleo formal”, señalaron desde la consultora vinculada a la entidad.

La preocupación industrial ya tiene casos concretos. En las últimas semanas se conoció el cierre de la planta de Cabot Company en Campana y la paralización de uno de los hornos de Loma Negra en Olavarría, una medida que se extendería hasta noviembre de 2026.

El clima interno dentro de la UIA tampoco escapa a las diferencias políticas. Durante la reunión del martes hubo debates cruzados sobre la marcha universitaria y sobre la relación con el gobierno de Javier Milei. Algunos dirigentes respaldaron el reclamo presupuestario de las universidades públicas, mientras otros cuestionaron el manejo administrativo de esas instituciones y defendieron la postura oficial.

Las tensiones volvieron a quedar expuestas este miércoles frente a la sede del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, donde un grupo de empresarios invitados por trabajadores del organismo no pudo ingresar al edificio tras un operativo policial. El conflicto se da en medio de un fuerte ajuste interno que contempla la reducción de servicios y posibles despidos.

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