



La conmemoración del 17 de junio volvió a colocar en el centro de la agenda salteña una discusión que excede el homenaje a Martín Miguel de Güemes. La ausencia de representantes nacionales de primera línea en los actos realizados en Salta reabrió un planteo histórico; el lugar que ocupa el Norte en la memoria pública argentina y el reconocimiento que todavía se le debe al general gaucho.
Güemes fue recordado en su tierra con actos, guardias, homenajes y participación popular. La provincia volvió a rendir tributo a una figura que no pertenece sólo a la historia salteña, sino al proceso mismo de la independencia nacional. Sin embargo, la falta de presencia del poder central dejó una lectura inevitable, sobre todo en una fecha que para Salta no tiene carácter meramente ceremonial.


El gobernador Gustavo Sáenz expresó ese malestar con una frase breve, directa y de fuerte contenido histórico: “Siempre luchó solo”. La referencia apuntó a una de las marcas más repetidas en la vida del caudillo salteño: la defensa del Norte con recursos escasos, en medio de la amenaza realista y con un respaldo irregular desde Buenos Aires.
La frase de Sáenz no quedó limitada al pasado. También abrió una comparación con el presente. En Salta, la figura de Güemes sigue asociada a una idea de país que muchas veces se proclama federal, pero que en los hechos continúa concentrando decisiones, recursos y reconocimientos lejos de las provincias.
El reclamo no se reduce a una cuestión protocolar. La presencia o ausencia del Gobierno nacional en una fecha de esta magnitud habla también de prioridades, de gestos institucionales y de la forma en que se construye la memoria nacional. Belgrano tuvo agenda, actos y visibilidad. Güemes, en cambio, volvió a quedar sostenido casi exclusivamente por su pueblo.
En ese punto, Sáenz también sostuvo: “Creo en una Argentina verdaderamente federal, que reconozca a todos sus héroes”. La definición dejó planteado un reclamo que Salta arrastra desde hace décadas: que el aporte del Norte a la independencia no sea tratado como un capítulo lateral ni como una conmemoración provincial.
Güemes resistió en una frontera decisiva para el país que estaba naciendo. Su ejército gaucho contuvo avances realistas, defendió territorio y permitió que otros planes militares pudieran desarrollarse. Esa tarea, muchas veces narrada desde Salta con orgullo y desde el centro con distancia, vuelve cada año al debate cuando llega el 17 de junio.
La conmemoración dejó, otra vez, dos imágenes difíciles de separar. Por un lado, una provincia movilizada alrededor de su héroe. Por el otro, el silencio del poder central en una fecha que debería tener mayor peso en la agenda nacional. Esa diferencia explica buena parte del reclamo que el gobernador decidió poner en palabras.
A más de doscientos años de su muerte, Güemes sigue siendo motivo de homenaje, pero también de discusión sobre el país que la Argentina dice ser y el país que todavía le cuesta construir. En Salta, la memoria del general gaucho no se administra como una formalidad. Se defiende como parte de una historia que reclama el lugar que le corresponde.


Sin anuncios, Milei convirtió el Día de la Bandera en una defensa del liberalismo

Otra vez Olmedo en el centro de una polémica: defendió a Adorni y se cruzó con Zago




Salta busca al mejor plato al disco en un concurso que promete reunir a toda la provincia


Murieron tras una cesárea en Tartagal: interviene una fiscalía especializada

La primera semana de invierno arranca con frío y cielos nublados en toda Salta







