Cuando la Selección acelera el pulso: señales que no hay que minimizar

Salud14/07/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

Adrián Jerez

Los últimos partidos de Argentina dejaron escenas que se repitieron en miles de casas: gente de pie frente al televisor, manos en la cabeza, respiraciones contenidas y silencios que se rompen de golpe ante cada avance. El Mundial entró en una etapa en la que cada jugada pesa más y los minutos finales parecen durar una eternidad.

Mañana, frente a Inglaterra, esa tensión promete subir todavía más. No será un encuentro cualquiera para el público argentino. A la importancia deportiva se suma una carga histórica que atraviesa generaciones y que vuelve al partido más intenso aun antes del silbato inicial.

En ese contexto, el cardiólogo metanense Adrián Jerez habló en una entrevista con Spacio TV sobre los efectos que pueden provocar la ansiedad, la adrenalina y el estrés emocional en el organismo. Su advertencia estuvo dirigida especialmente a personas con antecedentes cardiovasculares o factores de riesgo.

“El corazón se acelera, aumenta la presión y también crece la demanda de oxígeno”, explicó el especialista. Esa respuesta, habitual frente a una emoción fuerte, suele ser transitoria en personas sanas, pero puede convertirse en un problema cuando existe una enfermedad previa.

Jerez señaló que durante los partidos decisivos suele observarse un aumento de consultas por dolor en el pecho, palpitaciones, presión elevada y sensación de falta de aire. También indicó que los episodios no siempre se producen durante el encuentro; algunos aparecen en la previa y otros después, cuando baja la tensión acumulada.

Los que deben cuidarse más

El grupo de mayor riesgo está integrado por personas con hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, obesidad o tabaquismo. También deben extremar las precauciones quienes ya atravesaron una angina de pecho, un infarto de miocardio o una angioplastia con colocación de stent.

En todos esos casos, el médico recomendó no alterar los horarios de la medicación ni suspender tratamientos por cuenta propia. También aconsejó evitar excesos durante las horas previas al partido.

La tensión emocional activa el sistema nervioso simpático y genera una liberación mayor de adrenalina. Como consecuencia, el corazón late más rápido, los vasos sanguíneos se contraen y la presión puede elevarse.

En un paciente con enfermedad coronaria, esa combinación puede aumentar la exigencia sobre el músculo cardíaco y favorecer la aparición de una angina o de una complicación más grave.

Un almuerzo sin excesos

Como el partido se jugará durante la tarde, Jerez puso el foco en la alimentación del mediodía. La indicación fue comer liviano, sin abundancia y dejando un margen suficiente antes del comienzo.

Una comida copiosa obliga al organismo a destinar mayor flujo sanguíneo al aparato digestivo. Ese proceso puede provocar una baja transitoria de la presión, mareos o debilidad, principalmente en adultos mayores o personas medicadas.

El cardiólogo aconsejó dejar pasar entre 40 minutos y una hora después de comer. También pidió moderación con las picadas, los fiambres, los quesos y los snacks, productos que suelen tener altas cantidades de sodio y grasas.

El alcohol tampoco debe ocupar el centro de la reunión. Jerez sostuvo que una ingesta moderada puede ser tolerada por algunas personas, siempre que no exista una contraindicación médica, pero advirtió que el exceso puede alterar el ritmo cardíaco, deshidratar y afectar la presión arterial.

El cigarrillo no tranquiliza

Uno de los puntos más firmes de la entrevista estuvo relacionado con el tabaco. Muchas personas fuman más durante un partido porque creen que el cigarrillo ayuda a bajar la ansiedad. El efecto cardiovascular, sin embargo, es el contrario.

La nicotina aumenta la frecuencia cardíaca, eleva la presión arterial y produce vasoconstricción. Además, las sustancias tóxicas del humo lesionan el endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos.

Ese daño favorece la formación de placas y trombos, mecanismos vinculados con el infarto y el accidente cerebrovascular. “Uno piensa que el cigarrillo lo va a relajar, pero estimula el corazón y puede generar taquicardia”, explicó Jerez.

La recomendación es evitar fumar durante el partido y, principalmente, no aumentar el consumo como respuesta a los nervios.

Qué dolor debe preocupar

El síntoma más reconocido de una urgencia cardíaca es el dolor en la región precordial, ubicada en la parte anterior del tórax.

El dolor de origen coronario suele ser opresivo. No se presenta como una simple puntada, sino como una presión intensa, un peso o una sensación de que algo comprime el pecho.

Jerez utilizó una descripción frecuente entre los pacientes: “Es como si una pata de elefante empujara el tórax”.

Esa molestia puede irradiarse hacia el brazo izquierdo, los hombros, el cuello, la mandíbula o la espalda. También puede estar acompañada por transpiración fría, náuseas, palidez, mareos, debilidad o dificultad para respirar.

Si el dolor persiste, aumenta o aparece en una persona con antecedentes cardíacos, se debe pedir asistencia médica sin demora.

No todos los dolores tienen el mismo origen

El especialista aclaró que una molestia en el pecho no siempre corresponde a una angina. También puede estar asociada a problemas digestivos, espasmos del esófago, contracturas o inflamaciones musculares.

El dolor tipo puntada, que cambia con el movimiento o al presionar la zona, suele estar relacionado con la pared torácica. Entre las causas mencionó la condritis y la osteocondritis, inflamaciones que afectan los cartílagos ubicados entre las costillas y el esternón.

La ansiedad también puede provocar tensión en el cuello, los hombros y la espalda. En algunos casos aparecen hormigueos o adormecimiento en el brazo, conocidos como parestesias.

Ese síntoma puede deberse a una contractura, aunque también puede acompañar la irradiación de un dolor cardíaco. Por esa razón, ante una molestia nueva o diferente, no conviene realizar diagnósticos caseros.

Remarcó que los síntomas coronarios no siempre se presentan de la misma manera en hombres y mujeres. En los varones es más frecuente el dolor opresivo en el pecho con irradiación hacia el brazo izquierdo, el cuello o la mandíbula.

En las mujeres pueden aparecer manifestaciones menos típicas: dolor en la espalda o en la escápula, cansancio repentino, falta de aire, náuseas o molestias en la parte superior del abdomen.

Estas señales suelen confundirse con problemas musculares, digestivos o episodios de ansiedad. Esa interpretación puede retrasar la consulta y el diagnóstico.

Un encuentro con una historia imposible de ignorar

El cruce con Inglaterra también tiene un componente emocional que excede lo deportivo. La memoria de Malvinas vuelve inevitablemente a la conversación pública, aunque Jerez consideró necesario separar ambos planos.

“Es un partido de fútbol y hay que tomarlo como tal. Todos queremos que Argentina gane, pero hay que tratar de vivirlo con la mayor tranquilidad posible”, sostuvo.

La recomendación parece simple, aunque no siempre resulte fácil cumplirla cuando la pelota empieza a rodar. Evitar discusiones, limitar el café y las bebidas energizantes, no fumar y hacer una pausa durante el entretiempo pueden ayudar a reducir la tensión.

Las personas con antecedentes cardíacos importantes tampoco deberían mirar el encuentro solas. Tener compañía facilita una respuesta rápida si aparece un síntoma.

Después de varios partidos vividos con el corazón en la boca, el encuentro de mañana volverá a poner a prueba los nervios. La advertencia médica no busca restarle emoción al Mundial, sino recordar un límite; frente a un dolor opresivo, falta de aire intensa o una señal que no cede, el partido deja de ser la prioridad.

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