Goya: murió el trabajador que marchaba abrazado a la Virgen

29/08/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

trabajador

Un extrabajador de la textil Alal murió por suicidio después de haber participado en distintas protestas por el cierre de la planta de Goya, en Corrientes. Durante las movilizaciones solía caminar junto a sus compañeros con una imagen de la Virgen entre las manos.

El hombre, de edad avanzada, integraba el grupo de despedidos que reclamaba una respuesta por las indemnizaciones. Quienes compartieron las marchas con él recordaron su presencia constante y su participación en una lucha que lleva varios meses sin una solución definitiva.

La empresa Emilio Alal S.A.C.I.F.I. anunció en enero el cierre de sus plantas de hilados y telas de Goya y de hilados en Villa Ángela, Chaco. La decisión puso fin a más de un siglo de actividad industrial y dejó sin empleo a 260 trabajadores de la planta correntina, además del personal tercerizado.

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En un comunicado, la firma sostuvo que la medida fue adoptada después de analizar distintas alternativas. Atribuyó el cierre a la caída del consumo, la apertura de las importaciones, los costos financieros, laborales y energéticos, la carga impositiva y el atraso cambiario.

Tras recibir los telegramas de despido, los trabajadores comenzaron una serie de protestas para reclamar el pago completo de las indemnizaciones. Hubo concentraciones, cortes de ruta y presentaciones ante las autoridades laborales. El hombre participó de esas manifestaciones mientras esperaba una respuesta sobre su situación.

Su muerte causó conmoción entre los exempleados de Alal y volvió a exponer el costado humano de un conflicto que afecta a cientos de familias de Goya. La pérdida del empleo, especialmente entre personas mayores, puede traer dificultades económicas, familiares y emocionales, además de reducir las posibilidades de una rápida reinserción laboral.

Entre sus compañeros quedó el recuerdo de aquel hombre que acompañaba cada reclamo con la Virgen entre sus manos. Era uno de los 260 trabajadores que perdieron su puesto con el cierre de una fábrica centenaria y que todavía esperan cobrar lo que consideran que les corresponde.

Su fallecimiento obliga a mirar más allá de las cifras. Detrás de cada puesto perdido existe una persona, una familia y una historia que no termina cuando una empresa comunica el cierre de sus puertas.

Si vos o alguien cercano atraviesa una crisis emocional, puede comunicarse con el Centro de Asistencia al Suicida al 135, desde la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, o al (011) 5275-1135, desde cualquier punto del país. Ante una urgencia, se debe llamar al 911 o acudir a la guardia hospitalaria más cercana.

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