Maroni: la pancreatitis biliar es la afección pancreática más frecuente en Salta

Salud04/09/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

Gastroenterología - Dr. Maroni

Una molestia digestiva, un medicamento tomado sin indicación y la decisión de continuar como si nada. Para el Dr. Rodrigo Maroni Veiga, esa conducta representa uno de los principales errores frente a una posible enfermedad del páncreas: quitarle importancia a los síntomas y demorar la consulta.

El médico conoce estos cuadros desde dos lugares. Es especialista en cirugía general y en cirugía hepatobiliar y pancreática, miembro de la Asociación Argentina de Cirugía y gerente general del Hospital Papa Francisco de Salta. Desde febrero de 2023 conduce ese establecimiento, al que ingresó en 2014 y donde anteriormente ocupó la jefatura del Servicio de Cirugía General, la conducción del Departamento Quirúrgico y la Dirección Médica.

Al hablar de las enfermedades pancreáticas que se atienden en la provincia, Maroni señaló que la pancreatitis aguda de origen biliar es, por amplia diferencia, la más frecuente.

“La patología pancreática más frecuente en nuestro medio y en Latinoamérica es la pancreatitis aguda de origen biliar, no alcohólica”, afirmó.

La aclaración pone el foco sobre una causa que buena parte de la población desconoce. Aunque la pancreatitis suele asociarse de inmediato con el consumo de alcohol, en Salta predominan los casos vinculados con cálculos que se forman en la vesícula.

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Cuando un cálculo desencadena la inflamación

La pancreatitis aguda es una inflamación repentina del páncreas. En los cuadros de origen biliar, el proceso comienza cuando un cálculo sale de la vesícula y migra hacia el conducto biliar.

El conducto biliar y el pancreático desembocan, en la mayoría de las personas, en un sector común antes de llegar al intestino. Cuando el cálculo queda impactado en esa zona, puede dificultar la salida de los jugos pancreáticos y provocar un aumento de presión dentro del sistema. A partir de allí se desencadena la inflamación.

Maroni explicó que más del 85 % de los episodios agudos biliopancreáticos suele presentar una evolución leve, con posibilidades de recuperación completa y sin consecuencias mayores. Existe, sin embargo, un porcentaje menor que desarrolla formas más complejas.

La pancreatitis aguda necrotizante se encuentra entre los cuadros de mayor gravedad. En esos casos, la inflamación produce daño en el tejido pancreático y exige una atención médica de mayor complejidad. Son episodios menos frecuentes, pero forman parte de las situaciones que los equipos sanitarios deben reconocer y tratar.

El abanico de enfermedades no termina allí. El páncreas también puede presentar neoplasias sólidas o quísticas, es decir, formaciones nuevas de tejido que deben estudiarse para conocer sus características y definir la conducta médica. Algunas afecciones pueden resolverse con tratamiento clínico; otras requieren procedimientos quirúrgicos y el trabajo coordinado de distintas especialidades.

Un órgano pequeño, profundo y difícil de evaluar

El páncreas ocupa una posición profunda dentro del abdomen. Esa ubicación vuelve más difícil su evaluación y hace que la sospecha clínica tenga un peso particular desde el primer contacto con el paciente.

Su trabajo dentro del organismo es doble. Cumple una función endocrina mediante la producción de hormonas que intervienen, entre otros procesos, en la regulación del azúcar en sangre. Al mismo tiempo desarrolla una función digestiva: fabrica jugos que ayudan a procesar y absorber los alimentos, especialmente aquellos de naturaleza grasa.

Una enfermedad pancreática puede alterar una o ambas funciones. El diagnóstico, sin embargo, no comienza directamente con una tomografía o una resonancia. Comienza antes, durante la consulta, con las preguntas adecuadas y un examen físico cuidadoso.

Ese primer paso suele quedar en manos de un médico generalista, clínico, especialista en medicina familiar o profesional de guardia. Es quien debe escuchar al paciente, evaluar los antecedentes y decidir si existen elementos suficientes para solicitar estudios o realizar una derivación hacia gastroenterología.

“No se trata de pedirle una tomografía abdominal a todo el mundo, porque no hay sistema de salud que pueda soportarlo y ese no es el mensaje”, sostuvo Maroni.

Para el cirujano, los métodos por imágenes son herramientas necesarias, pero deben emplearse a partir de una sospecha fundada. La experiencia clínica conserva allí un lugar que ninguna tecnología reemplaza; orientar el diagnóstico, seleccionar los estudios y evitar tanto las demoras como las prácticas innecesarias.

Por qué ahora aparecen más casos en los diagnósticos

Las enfermedades pancreáticas tienen hoy una presencia mayor en los informes médicos. Maroni aclaró que este fenómeno no obedece necesariamente a un aumento real de los casos.

La prevalencia se mantiene estable, explicó, pero el acceso más extendido a ecografías, tomografías y resonancias abdominales permite identificar afecciones que antes podían pasar inadvertidas. El avance también depende de la formación de quienes interpretan las imágenes y de la capacidad del médico tratante para relacionar esos hallazgos con el estado del paciente.

No alcanza con encontrar una alteración en un estudio. El resultado debe leerse dentro de un cuadro clínico y, cuando corresponde, analizarse con la participación de médicos especializados en diagnóstico por imágenes, clínicos, gastroenterólogos, cirujanos y nutricionistas.

Maroni definió a los profesionales de nutrición como compañeros inseparables dentro del abordaje multidisciplinario. La alimentación y el estado nutricional forman parte de la atención, sobre todo en enfermedades que afectan la digestión y la absorción de nutrientes.

La respuesta sanitaria en Salta

Consultado sobre la capacidad de la provincia para afrontar estos diagnósticos, Maroni aseguró que Salta dispone de profesionales preparados para reconocer y tratar las enfermedades pancreáticas.

La pancreatitis aguda forma parte de los cuadros abdominales recibidos con frecuencia en las guardias. Su atención comienza con el médico generalista o de emergencias y, según la evolución, puede requerir la intervención de gastroenterología, cirugía, terapia intensiva, diagnóstico por imágenes y nutrición.

Esa cadena asistencial funciona tanto en establecimientos públicos como privados. El desafío, según explicó, está en sostener una buena evaluación desde el comienzo y establecer a tiempo qué pacientes pueden atravesar un cuadro leve y cuáles necesitan una atención de mayor complejidad.

El diagnóstico precoz no depende de solicitar estudios de manera automática. Requiere que el profesional identifique los datos que justifican avanzar y que el paciente consulte antes de que el cuadro progrese.

La automedicación, un error que puede demorar el diagnóstico

Cuando se le preguntó cuál es la equivocación más común de la población ante síntomas que podrían corresponder a una enfermedad pancreática, Maroni respondió tajante.

“No darle importancia, automedicarse con un protector gástrico o digestivo y después continuar como si nada”, señaló.

El alivio pasajero de una molestia no permite conocer qué la produjo. Cuando la persona recurre repetidamente a medicamentos sin una evaluación profesional, puede postergar la consulta y ocultar temporalmente manifestaciones que deberían ser investigadas.

La advertencia no apunta a generar alarma ante cualquier malestar digestivo, sino a evitar que los síntomas persistentes sean naturalizados. La indicación es consultar y permitir que un profesional determine si se trata de un problema menor o si resulta necesario avanzar con estudios específicos.

Formación médica para mejorar la primera consulta

La necesidad de fortalecer la sospecha clínica y actualizar los criterios de diagnóstico dará lugar a la Primera Jornada de Enfermedades Pancreáticas de Salta. La actividad se realizará el 8 de octubre en el salón auditorio del Hospital Papa Francisco y no tendrá costo.

La propuesta estará dirigida a médicos generalistas, clínicos, especialistas en medicina familiar, gastroenterólogos, cirujanos, residentes y estudiantes de Medicina. También incluirá a profesionales de nutrición, debido a su participación en el tratamiento de estas afecciones.

La convocatoria alcanzará a trabajadores de hospitales y centros de salud públicos y privados de Salta capital y del interior. Para Maroni, la presencia de profesionales que atienden la primera consulta resulta especialmente necesaria, ya que de esa evaluación depende la derivación y la posibilidad de alcanzar un diagnóstico oportuno.

enfermedades pancreaticas

La jornada contará con especialistas de trayectoria nacional. Entre los invitados se encuentran la doctora Basso, gastroenteróloga y pancreatóloga vinculada al Hospital de Gastroenterología Dr. Carlos Bonorino Udaondo, de la Ciudad de Buenos Aires; Oscar Mazza, jefe del Servicio de Cirugía General del Hospital Italiano de Buenos Aires; y Roberto Badra, cirujano hepatobiliopancreático del Sanatorio Allende de Córdoba.

También habrá participación salteña. El doctor Fernando Diehl intervendrá en representación de la Sociedad de Gastroenterología de Salta, mientras que la licenciada Milagros Ramón expondrá desde el área de nutrición. El programa reunirá miradas clínicas, quirúrgicas, gastroenterológicas y nutricionales sobre enfermedades que rara vez pueden abordarse desde una única especialidad.

Para Maroni, el conocimiento técnico debe traducirse en una atención más precisa desde el primer contacto. Allí se juega buena parte del diagnóstico: en la consulta, en las preguntas que se formulan y en la decisión de no minimizar aquello que el cuerpo comienza a manifestar.

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