«La memoria de la sangre»: historia y literatura con Güemes Arruabarrena en Metán

Cultura19/10/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

Güemes Arruabarrena

La vida familiar de Martín Miguel de Güemes, su fe cristiana, sus ideas y las circunstancias de su muerte son algunos de los temas que reúne La memoria de la sangre, el libro de Martín Miguel Güemes Arruabarrena presentado en la Casa de la Cultura de Metán. Vecinos e integrantes de fortines gauchos estuvieron presentes en el encuentro, que formó parte de Octubre Cultural.

El escritor y periodista, descendiente del general en cuarta generación y presidente del Instituto Güemesiano de Salta, reúne en el libro investigaciones históricas, relatos familiares y textos de ficción. Sus páginas recorren la vida personal de Güemes y el proyecto de independencia sudamericana por el que combatió.

El vínculo familiar es uno de los puntos de partida del autor, pero su trabajo también se apoya en documentos y testimonios que buscó durante años. A ese recorrido se suma su experiencia de 21 años en radio, televisión y medios gráficos. El oficio periodístico aparece en la forma de consultar las fuentes y, de manera más explícita, en un reportaje imaginario al general.

Ese recurso le permite formular preguntas sobre su pensamiento y recuperar las ideas que encuentra en su correspondencia. Entre los materiales que utiliza mencionó Güemes documentado, la colección de doce tomos que reúne cartas y otros antecedentes sobre su actuación.

El relato que da nombre al libro nació después de una visita a la finca La Cruz. Güemes Arruabarrena contó que el abandono del lugar le produjo tristeza y lo llevó a escribir una ficción sobre el encuentro entre un descendiente del general y otro de sus gauchos.

La historia gira alrededor de un mensaje que debe llegar a tiempo para impedir que Güemes vaya a la ciudad de Salta, donde será herido. El intento fracasa; mueren el mensajero y el general. Con ese argumento, el escritor quiso trabajar sobre la dificultad de comunicarse entre generaciones y sobre lo que se pierde con el paso del tiempo.

“Yo lo que quise expresar es la incomunicación generacional, la incomunicación del tiempo”, explicó al referirse al origen del texto.

La preocupación también alcanza al presente. El autor relacionó aquella historia con una escena habitual: varias personas comparten una mesa, pero cada una permanece pendiente de su teléfono. A su entender, disponer de más tecnología no asegura una mejor comunicación.

En otros capítulos, la ficción deja lugar a la investigación. Uno de ellos aborda los amores de Güemes, un aspecto sobre el que circularon versiones que el escritor buscó contrastar con relatos familiares y documentación.

“No quise que fuera una novela; yo quise que fuera una tradición documentada”, sostuvo.

En esa búsqueda retomó una versión conservada en su familia: que el general había tenido una hija en Tarija. Según relató, la investigación le permitió encontrar parientes tarijeños y establecer contacto con la familia Morales Reyes.

A partir de esa reconstrucción, identificó al coronel boliviano Lino Morales Reyes como nieto de Güemes y lo vinculó con la batalla de Canchas Blancas, durante la Guerra del Pacífico. El autor presentó ese parentesco como uno de los resultados de su trabajo sobre la descendencia del general.

La relación con Tarija también ocupa un lugar en su interpretación de la historia regional. Para Güemes Arruabarrena, esos lazos deben comprenderse dentro de las jurisdicciones de la época, cuando territorios que hoy pertenecen a países distintos mantenían otros vínculos políticos y administrativos.

La obra incluye, además, una investigación sobre el lugar de nacimiento del general y un abordaje de su fe cristiana. Son asuntos con los que el escritor busca ampliar el conocimiento de su vida, sin limitarla a los episodios militares más difundidos.

Las circunstancias de su muerte reciben un tratamiento específico. El autor contó que revisó versiones que atribuían la herida mortal a un encuentro con una mujer casada y aseguró que las confrontó con documentos y testimonios de personas que conocieron al general, incluidos adversarios.

Su reconstrucción sostiene que Güemes fue sorprendido durante una incursión realista en la ciudad de Salta. Habló del ingreso de unos 400 hombres y señaló que sectores internos permitieron el avance de esas fuerzas.

“Fue bala realista, pero hubo connivencia con sectores internos que dejaron hacer, dejaron pasar a las fuerzas realistas”, afirmó.

Güemes Arruabarrena señaló que parte de sus estudios sobre este episodio también está publicada en el tomo 38 del boletín del Instituto Güemesiano de Salta. El examen de esos antecedentes forma parte de su intención de distinguir los relatos transmitidos a lo largo del tiempo de aquello que considera respaldado por las fuentes.

El libro se ocupa, asimismo, de la tradición nacional y la Guerra Gaucha, con referencias a José Hernández, Leopoldo Lugones y otros poetas. La literatura aparece así como una forma de estudiar cómo se contó esa experiencia histórica y cómo se transmitió su memoria.

En cuanto al pensamiento del general, el autor sostiene una lectura de alcance sudamericano. Lo vincula con los objetivos de San Martín y Belgrano y con la independencia declarada por el Congreso de Tucumán. Desde esa perspectiva, rechaza que su actuación se explique solamente como una defensa de intereses salteños.

“No era un caudillo localista”, expresó.

La correspondencia es uno de los materiales a los que recurre para fundamentar esa posición. Destacó la identificación de Güemes como americano y la necesidad de considerar las relaciones entre Salta, Tarija, Jujuy y los demás territorios involucrados en la guerra.

“Güemes fue el más argentino de los salteños y el más suramericano de los norteños”, resumió.

Esa mirada también incluye su relación con los gauchos. El escritor destacó las medidas de protección que dispuso y cuestionó que su estrategia militar se describa únicamente como una guerra de guerrillas. Según sostuvo, condujo milicias organizadas militarmente y llegó a tener casi seis mil hombres bajo sus órdenes.

Para el autor, conocer esas decisiones permite comprender tanto al jefe militar como al gobernante. Por eso, aunque valoró los desfiles y las expresiones tradicionales, insistió en la necesidad de acompañar los homenajes con la lectura y el estudio.

“Lo que necesitamos es conocer el pensamiento y la acción de Güemes”, señaló.

La visita a Metán acercó ese trabajo a vecinos y representantes de la tradición gaucha. El libro reunió en una misma conversación asuntos que suelen estudiarse por separado: los testimonios de una familia, la vida afectiva del general, las cartas de la independencia, la organización de sus fuerzas y las versiones sobre su muerte.

Güemes Arruabarrena lleva más de cincuenta años recorriendo lugares y buscando antecedentes sobre esa historia. Cuando le preguntan si se considera historiador o periodista, prefiere una definición propia: “Soy un rastreador de huellas perdidas y un arriero de sueños olvidados”.

La memoria de la sangre recoge parte de ese recorrido. El apellido lo une al general; las preguntas, los documentos y la escritura son los caminos que eligió para conocerlo.

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