


El abrazo de la tradición: la emoción del primer peregrino de San José de Metán
José Alberto Coria
En medio de los aplausos, el sonido del bombo y el aire festivo del Día de la Tradición, hubo un instante que detuvo el tiempo en San José de Metán: el abrazo entre Adriana Cazón y su padre, don Alejandro Anastasio Cazón.
Él, con su poncho rojo y su sombrero negro de ala ancha, la recibió con lágrimas en los ojos. Ella, recién designada como directora de Cultura, se fundió en sus brazos con la emoción de quien sabe que la historia familiar y el destino del pueblo se encuentran en un mismo gesto.
Don Alejandro no es un hombre cualquiera. Es el primer peregrino de Metán hacia el Milagro, título que se ganó con fe y constancia desde 1994, cuando emprendió por primera vez los 145 kilómetros hasta la Catedral de Salta. Durante más de dos décadas caminó cada año, llevando en su paso la devoción y la identidad de un pueblo entero.



Por eso, ver a su hija asumir un rol clave en la vida cultural de Metán, en la gestión del actual intendente José María Issa, fue para él un símbolo de continuidad, de esas raíces que no se rompen sino que florecen en nuevas generaciones. En su mirada emocionada cabían los recuerdos de la tierra, la música, los bailes y la fe que han marcado a los Cazón.
El abrazo entre padre e hija trascendió lo familiar. Fue la postal de una ciudad que celebra su tradición, su gente y su cultura viva. Un gesto sencillo, pero cargado de sentido: la herencia de la fe y el amor por lo nuestro, condensada en un momento que difícilmente se olvide.



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