La decisión se enmarca en el inicio de la Cuaresma, un tiempo central para la fe cristiana que comienza con el Miércoles de Ceniza y marca 40 días de preparación espiritual hacia la Semana Santa. Para la Iglesia, es un período de reflexión, recogimiento y conversión, donde se invita a la oración, la austeridad y la introspección. En comunidades del interior, donde la tradición religiosa tiene fuerte arraigo, el calendario litúrgico no es un detalle menor, sino parte de la identidad cultural y espiritual del pueblo. En ese contexto, el intendente optó por priorizar el respeto a ese tiempo sagrado por encima de la celebración festiva.
La noticia generó repercusión entre vecinos que esperaban la fiesta popular, y otros que salieron a aplaudir la medida, aunque desde el Ejecutivo remarcaron que se trata de una determinación vinculada a la tradición y al calendario litúrgico.




















