La jornada permitió canalizar consultas que, en muchos casos, implican traslados costosos o demoras prolongadas. El volumen de atención superó las expectativas iniciales y dejó en evidencia la demanda sostenida de especialidades básicas en localidades alejadas de los centros urbanos.
Para Orellana, la presencia médica en territorio tiene un sentido: “Cada vez que la comunidad necesita un servicio esencial, uno debe estar. La política tiene tiempos propios; la salud, otros. Y la gente no puede esperar”, afirmó.






















