Cargnello llamó a sostener la paz, la familia y el trabajo en Metán

Actualidad19/03/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

SAn José

En el cierre de la multitudinaria procesión en honor a San José, patrono de Metán, el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, presidió la eucaristía central y pronunció una homilía marcada por un fuerte contenido social, con referencias a la realidad local, al escenario internacional y a la necesidad de recuperar valores esenciales en la vida comunitaria.

Ante una plaza colmada, el prelado inició su mensaje con un gesto de cercanía hacia la comunidad metanense, en un contexto atravesado por las intensas lluvias que afectaron al departamento. Reconoció el impacto que las inclemencias climáticas han tenido en numerosas familias y expresó su acompañamiento espiritual, al tiempo que señaló el rol de la Iglesia, a través de las parroquias y Cáritas, para brindar asistencia y contención frente a las dificultades.

En ese marco, situó la celebración de San José como un momento oportuno para reflexionar sobre el sentido de la fe en medio de la adversidad. Recordó que al santo se le confió una parte central en la historia de la salvación, al acompañar a María y a Jesús y garantizar, desde su lugar, la inserción de esa familia en la vida del pueblo.

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Lo definió como un “hombre justo”, pero precisó que esa justicia no responde a un criterio rígido, sino a una actitud atravesada por la misericordia. Subrayó que San José aceptó el proyecto de Dios sin obtener beneficios personales, sin reconocimiento ni privilegios, y sostuvo a la Sagrada Familia desde el silencio, la discreción y la firmeza.

A partir de esa figura, el arzobispo trazó un paralelo con el presente y planteó interrogantes sobre el rumbo de la humanidad. Señaló que el mundo actual se encuentra atravesado por conflictos impulsados por intereses económicos, disputas de poder y divisiones que erosionan la convivencia. En ese sentido, citó al Papa  León XIV al afirmar que no existe una “guerra santa” y advirtió que toda forma de violencia es contraria al proyecto de Dios.

Frente a ese escenario, convocó a los fieles a asumir un compromiso concreto con la paz, no como una consigna abstracta sino como una tarea cotidiana. “Cuando más escuchamos noticias de guerra, más tenemos que comprometernos con la paz”, expresó, al tiempo que remarcó que ese compromiso comienza en lo cercano; la familia, el trabajo y la vida diaria.

Cargnello insistió en la necesidad de recuperar el valor de la familia como núcleo fundamental de la sociedad. Advirtió sobre su deterioro y cuestionó aquellas visiones que, según indicó, terminan vaciando su sentido. En esa línea, llamó a sostener vínculos basados en la responsabilidad, el cuidado y el compromiso mutuo, tomando como referencia el modelo de San José.

También puso el acento en el valor del trabajo, al que definió como una forma real de participar en la obra de Dios cuando se realiza con honestidad y responsabilidad. “No cuando se elude o se falsea, sino cuando se hace bien”, precisó, al señalar que esa actitud contribuye tanto al bienestar del hogar como al de la comunidad.

En otro tramo de su homilía, el arzobispo hizo un llamado explícito a evitar divisiones internas. Advirtió sobre los enfrentamientos de distinto tipo —políticos, sociales o sectoriales— y sostuvo que la comunidad debe reconocerse como un conjunto de hermanos. “No permitamos que nos dividan”, expresó ante los fieles.

Además, planteó que cada persona, en tanto bautizada, tiene una misión vinculada a llevar fraternidad y paz al entorno en el que vive. En ese sentido, sostuvo que nadie “vive por casualidad” y que cada uno tiene un lugar en la construcción de una sociedad más justa.

La celebración tuvo, además, un componente institucional significativo. La presencia de Cargnello en Metán podría inscribirse entre sus últimas participaciones en esta festividad como arzobispo, dado que se encuentra próximo a cumplir 75 años, edad en la que, conforme a la normativa de la Iglesia, debe presentar su renuncia al cargo. Su paso por la ciudad en esta fecha adquiere, en ese contexto, un carácter particular dentro de su trayectoria pastoral.

El arzobispo cerró su mensaje con un llamado a asumir un compromiso frente al tiempo actual: fortalecer la oración, la vida familiar y el trabajo honesto como bases para reconstruir el tejido social. “Es el camino”, afirmó, al señalar que no existen atajos para alcanzar una convivencia basada en la paz y la fraternidad.

La jornada concluyó con la participación de una importante cantidad de fieles que acompañaron la procesión y la misa central en la plaza histórica de Metán, en una de las celebraciones religiosas más convocantes del sur provincial.

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