El flagelo del bullying en Metán: cuando el silencio se rompe y los chicos hablan

Actualidad23/04/2026Xiomara DíazXiomara Díaz
Taller Bullying
Taller Bullying

En tiempos donde muchas veces el acoso escolar se esconde detrás de silencios, bromas naturalizadas o publicaciones en redes sociales, en San José de Metán comenzó a consolidarse una experiencia que apunta directo al corazón del problema; hablarlo a tiempo, con lenguaje claro y en un ámbito donde los adolescentes realmente se sienten escuchados.

El ciclo de talleres sobre bullying que impulsa el Centro Integrador Comunitario volvió a desarrollarse en la Escuela de Educación Técnica N° 3133 Prof. Rosmiro Bazán, donde se realizó el segundo encuentro a cargo del psicólogo Fernando Serrano Urdanibia, profesional que viene ganando reconocimiento por su capacidad de conexión con estudiantes y docentes.

Lejos de las charlas formales que suelen pasar inadvertidas, la propuesta se construyó con participación real: micrófonos abiertos, preguntas entre compañeros, dinámicas grupales, juegos y espacios donde cada alumno pudo tomar la palabra sin sentirse expuesto.

Cuando los adolescentes se enganchan, algo importante está pasando

Uno de los datos más valorados por directivos y docentes fue la respuesta de los estudiantes. Hubo atención sostenida, intervenciones espontáneas, preguntas, repreguntas y ganas de seguir hablando del tema incluso después del cierre.

No es un detalle menor. En adolescencia, captar interés genuino sobre salud mental, convivencia escolar y violencia simbólica suele ser uno de los mayores desafíos. Sin embargo, el formato elegido logró lo contrario; participación activa y compromiso emocional.

Durante el encuentro, varios alumnos asumieron incluso el rol de “noteros” y entrevistaron a sus propios compañeros, generando una dinámica horizontal que facilitó testimonios sinceros.

“A mí me hacían bullying”

Uno de los momentos más movilizantes llegó cuando un estudiante relató en primera persona lo que había vivido.

“Me gustó mucho. Es una muy buena forma para hablar sobre el bullying, porque hay personas que lo sufren y no tienen forma de expresarlo. Por ahí esta es la única manera de hablar y conversar sobre el tema”, contó ante sus compañeros.

Consultado sobre si conocía casos cercanos, respondió sin rodeos: “A mí me hacían”.

Luego describió agresiones verbales, exclusión social y episodios físicos. “Me decían gordo, me excluían, me pegaban”, relató.

También habló del impacto emocional que le generó: “Yo me sentía a menos, que el mundo estaba encima mío”.

Sin embargo, cerró con un mensaje de superación y aprendizaje: “Ya pasó eso. Ahora sé de este tema y sé defenderme. Ya sé lo que tengo que hacer cuando alguien me haga bullying”.

Lo que para un adulto parece juego, para un chico puede ser violencia

Especialistas en salud mental infantil y adolescente advierten desde hace años que el bullying no es una simple pelea escolar. Se trata de una conducta repetida de hostigamiento, humillación o aislamiento que puede producir ansiedad, retraimiento, bajo rendimiento académico, síntomas depresivos e incluso autolesiones en casos graves.

Por eso, los espacios preventivos resultan centrales; permiten identificar señales tempranas, enseñar herramientas de afrontamiento y romper la lógica del silencio.

Juegos, carteles y escucha: una pedagogía que funciona

Otro grupo de estudiantes destacó la metodología utilizada durante la jornada.

“Me gustó mucho”, dijo uno de ellos.
“Los carteles, los juegos”, respondió otro cuando le preguntaron qué fue lo mejor.
Y un tercero resumió con simpleza adolescente: “Todo”.

Detrás de esas respuestas breves hay una señal clara: cuando el mensaje encuentra la forma correcta, llega.

Serrano Urdanibia viene trabajando precisamente sobre ese punto. Traducir conceptos complejos de salud mental a códigos comprensibles para chicos de secundaria, sin bajar línea ni caer en discursos vacíos.

Qué deben mirar los padres

Los profesionales recomiendan prestar atención a cambios bruscos de conducta: aislamiento, irritabilidad, excusas para no ir a clases, caída del rendimiento, trastornos del sueño o rechazo repentino al entorno escolar.

También remarcan la importancia de no minimizar frases como “me cargan”, “me dejan solo”, “nadie me quiere en el curso” o “no quiero volver”.

Escuchar sin juzgar sigue siendo una de las herramientas más eficaces.

Una tarea que excede a la escuela

El abordaje del bullying requiere trabajo conjunto entre familia, docentes, equipos técnicos, salud pública y comunidad. No alcanza con sancionar. Hace falta prevenir, detectar y acompañar.

En ese marco, experiencias como la que se desarrolla en San José de Metán muestran que todavía hay algo más fuerte que la burla y el maltrato: la palabra a tiempo.

Y cuando un adolescente se anima a contar lo que le pasó delante de otros, ya no es solo un testimonio. Es el comienzo de una salida.

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