


Bolsas, botellas, ropa, envases, restos de comida y otros residuos domiciliarios volvieron a cubrir un canal ubicado en inmediaciones de calles Belgrano y Alberto Caro, pese a que el sector había sido limpiado por personal municipal hacía aproximadamente dos semanas.
Las imágenes muestran la magnitud del problema. No se trata de residuos arrastrados por el agua ni de restos propios del mantenimiento del canal; es basura domiciliaria arrojada deliberadamente por personas que utilizan el desagüe como si fuera un basural.
Ante esta situación, cuadrillas municipales regresaron al lugar con personal, camiones y maquinaria pesada para retirar nuevamente los desperdicios y despejar el cauce. También se solicitó la intervención de inspectores municipales para determinar responsabilidades.


Julia Madrid, responsable de Espacios Verdes de la Municipalidad de San José de Metán, advirtió que estas conductas obligan a repetir trabajos y a destinar recursos que podrían emplearse en otros barrios. “Hace alrededor de dos semanas dejamos limpio este sector y hoy volvemos a encontrarlo lleno de basura domiciliaria. No terminamos de limpiar un lugar cuando algunas personas ya lo están ensuciando otra vez”, señaló.
Sostuvo que el municipio continuará con las tareas, aunque remarcó que el mantenimiento de los espacios públicos no depende únicamente del trabajo de las cuadrillas.
“El personal trabaja todos los días, pero no hay limpieza que alcance si parte de la comunidad sigue arrojando sus residuos donde no corresponde. Hace falta educación y respeto por el vecino. Tirar una bolsa dentro del canal puede parecerle poca cosa a quien lo hace, pero después el problema lo paga todo el barrio”, afirmó.
La acumulación de desperdicios reduce la capacidad de escurrimiento y aumenta el riesgo de obstrucciones cuando se producen lluvias intensas. En esas condiciones, el agua puede desbordarse y afectar calles, veredas y viviendas cercanas.

“Cuando un canal se tapa y el agua entra en una casa, todos reclaman una respuesta. Pero también tenemos que decirlo; muchas de esas obstrucciones se producen por la basura que algunos vecinos tiran sin pensar en los demás. No podemos pedir una ciudad limpia mientras ensuciamos a escondidas”, expresó Madrid.
Desde el área municipal remarcaron que cada nueva intervención demanda operarios, combustible, camiones y maquinaria. Volver sobre sectores limpiados recientemente demora el avance hacia otros puntos que también requieren mantenimiento.
“Ensuciar un canal recién limpiado no es una picardía ni un descuido. Es una falta de consideración hacia los trabajadores que hicieron la tarea y hacia las familias que viven en la zona. La ciudad no puede cuidarse si cada uno piensa solamente en sacar la basura de su casa y dejarle el problema al vecino”, agregó la funcionaria.
Los operativos continuarán y habrá controles en el sector. Sin embargo, las fotografías exponen el origen del problema; la mayor parte de lo retirado es basura domiciliaria que fue arrojada directamente al canal.
Mientras estas prácticas se repitan, las cuadrillas deberán regresar a lugares que ya habían sido limpiados. El perjuicio no termina en la acumulación de desperdicios: los residuos obstruyen el escurrimiento del agua y aumentan el riesgo de anegamientos para las familias de la zona.








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