


RCP, atragantamiento y DEA: qué aprendieron en la capacitación de Metán
Sociedad18/08/2026
Xiomara DíazReconocer un paro cardiorrespiratorio, comenzar las compresiones torácicas, asistir a una persona que no puede respirar por un atragantamiento y utilizar un desfibrilador son procedimientos distintos. Ninguno debería quedar librado a la improvisación. Sobre esos puntos trabajó el curso gratuito realizado en la Casa de la Cultura de San José de Metán.
La capacitación se desarrolló el viernes 14 de agosto y estuvo a cargo del Dr. Roberto Pastore, médico emergentólogo con experiencia en hospitales de distintas provincias. La jornada tuvo una primera parte explicativa y continuó con ejercicios sobre maniquíes de adultos, niños y bebés.



Los participantes practicaron reanimación cardiopulmonar —conocida por sus siglas RCP—, revisaron la posición de las manos y el cuerpo durante las compresiones y aprendieron a mantener la maniobra sin interrupciones innecesarias. También observaron el funcionamiento del desfibrilador externo automático, denominado DEA.
La RCP se aplica cuando una persona no responde y no respira normalmente. Las compresiones sobre el tórax permiten mantener la circulación de sangre hacia el cerebro y otros órganos mientras se solicita asistencia médica. Según el Ministerio de Salud de la Nación, el comienzo inmediato de estas maniobras por parte de alguien capacitado puede aumentar hasta un 40% las posibilidades de supervivencia.
El desfibrilador cumple otra función. El equipo analiza el ritmo cardíaco, informa si corresponde aplicar una descarga y guía al operador mediante indicaciones. Su utilización no reemplaza la RCP ni la llegada del servicio de emergencias: forma parte de una misma secuencia de asistencia.
Durante el curso, el Dr. Pastore mostró el dispositivo, explicó la colocación de los parches y repasó las medidas de seguridad que deben respetarse antes de una eventual descarga. La práctica permitió que los asistentes pudieran conocer el equipo y despejar dudas antes de enfrentarse a una situación real.

Otro de los contenidos fue la obstrucción de la vía aérea por alimentos u objetos. Se explicó cómo reconocer la señal universal de atragantamiento —las manos llevadas al cuello— y la importancia de distinguir una obstrucción parcial de otra que impide el paso del aire.
La diferencia no es menor. Una persona que todavía puede hablar, toser o emitir sonidos conserva parte del ingreso de aire; cuando no logra respirar ni comunicarse, la intervención debe ser inmediata. Las maniobras tampoco son iguales en adultos, niños y bebés, debido a las diferencias de tamaño y constitución física. La información oficial sobre obstrucción de la vía aérea remarca que actuar con rapidez evita que la falta de oxígeno avance hacia una pérdida de conocimiento.
Por esa razón, la capacitación no se limitó a una exposición. Los asistentes pasaron a las colchonetas y repitieron los procedimientos sobre los distintos maniquíes, bajo la supervisión del profesional. La práctica sirve para corregir la postura, controlar la fuerza utilizada y comprender que una técnica destinada a un adulto no puede trasladarse sin cambios a un bebé.
La convocatoria estuvo dirigida a personal de hoteles, restaurantes, confiterías y comercios, además de guías, prestadores turísticos, instituciones deportivas, personas que realizan caminatas y vecinos en general. Quienes trabajan con público o coordinan actividades fuera del área urbana pueden ser los primeros en encontrarse frente a una urgencia.

La capacitación comunitaria también forma parte de la prevención de la muerte súbita. La Ley Nacional 27.159 promueve la enseñanza de primeros auxilios, RCP básica y desfibrilación automática, además de la preparación del personal que se desempeña en determinados espacios de acceso público.
La actividad fue coordinada por la Municipalidad de San José de Metán, a través de la Dirección de Turismo, junto con el Ministerio de Turismo y Deportes de la Provincia. El curso no tuvo costo y los asistentes recibieron certificados.
La experiencia dejó una enseñanza y es que, la primera ayuda no sustituye al médico ni al sistema de emergencias, pero permite sostener a la persona durante los minutos anteriores a la llegada del personal especializado. Para eso hace falta conocer la técnica y haberla practicado.


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