


Guerra comercial en J.V. González por la llegada de una Feria Itinerante
José Alberto Coria
Una inesperada guerra comercial se desató este fin de semana en Joaquín V. González tras la llegada del "Ofertón de Orán", un grupo de comerciantes del norte del país que se traslada por distintas ciudades con una propuesta de ventas a bajo costo. El arribo se produjo en la madrugada del sábado, y aunque la feria tenía previsto funcionar tres días, solo pudo hacerlo durante esa jornada. El domingo ya no recibió autorización por parte del municipio.
El Ofertón se instaló en el predio del Ateneo Parroquial, el cual fue alquilado directamente por los vendedores. El primer día fue un éxito rotundo: cientos de personas de González y de localidades vecinas se acercaron a conocer y aprovechar las ofertas, con precios que llamaron la atención por lo bajos. Se ofrecían combos como tres pares de zapatillas por $19.000 o cajas de papel higiénico nacional por 48 rollos a $13.000, entre muchos otros productos.
Sin embargo, el mismo sábado se habría desatado una fuerte presión por parte de comerciantes locales que se manifestaron en contra de este tipo de actividad comercial. Fue entonces cuando la Municipalidad intervino, y al constatar la falta de habilitación correspondiente, impidió que la feria continuara el domingo.



Desde el municipio no se emitió información oficial detallada, pero la decisión estaría en línea con la normativa local que exige que cualquier actividad comercial cuente con la debida autorización. Además, se subraya que los comercios habilitados pagan impuestos, cumplen con normativas y generan empleo local.
La feria intentó trasladarse a El Quebrachal, pero tampoco prosperó allí. Finalmente, este lunes, los vendedores decidieron continuar en la localidad de Gaona, jurisdicción del municipio quebracheño, pero de menor tamaño y con menos resistencia del sector comercial.
Entre el alivio al bolsillo y la defensa del comercio local
La situación generó un intenso debate en redes sociales, donde los comentarios reflejan dos posturas muy marcadas. Por un lado, quienes valoraron la posibilidad de comprar a menor precio. “Los comerciantes de acá no quieren competencia porque se les termina el negocio”, expresó un vecino. Otros cuestionaron los altos precios locales y celebraron que “por fin alguien trajo productos accesibles”.
Pero también hubo defensas encendidas al comercio gonzaleño. “Nosotros pagamos impuestos, alquileres, servicios, y vendemos en regla. No se puede permitir que cualquiera venga y venda sin habilitación”, afirmó un comerciante. Otra vecina planteó: “Entiendo que la gente quiera ahorrar, pero tres días de feria no justifican tirar abajo el trabajo de quienes sostienen sus negocios todo el año”.

Entre los comentarios más equilibrados, algunos señalaron que si bien la feria ofrecía precios tentadores, su actividad debe regularse. “Esto se hubiera evitado si se controlaba desde el principio. Debieron intervenir antes para ordenar, no después del escándalo”, opinó un usuario.
Una situación compleja
El caso del Ofertón dejó en evidencia una tensión latente entre las necesidades de los consumidores y las reglas que rigen el comercio formal. En un contexto económico difícil, las ferias itinerantes se convierten en una opción para quienes buscan estirar el salario. Pero los municipios también tienen la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de las normas y proteger a los comercios habilitados.
En una ciudad como J.V. González, donde las disputas políticas son frecuentes, el episodio también expuso el enojo de una parte de la población, hacia las autoridades, que siente la necesidad de aclara y poner blanco sobre negro en este tipo de situaciones.



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