Sin permiso, pero con corazón: la colecta en González que desbordó por El Galpón

Sociedad12/02/2026Xiomara DíazXiomara Díaz
INFINITO

La situación que atraviesa El Galpón en los últimos días impulsó diversas acciones solidarias en localidades vecinas. Entre ellas, una convocatoria que nació como un festival folclórico en Joaquín V. González y que, pese a quedar sin autorización horas antes de comenzar, terminó generando una de las recolectas más importantes organizadas en la zona. Lo que parecía cancelado dio paso a una movida espontánea que reunió donaciones durante toda una tarde y parte de la madrugada.

Para reconstruir cómo se gestó todo, Expresión del Sur dialogó con Esther Álvarez Bárcena, artista folclórica y referente comunitaria, una de las personas que estuvo desde el inicio en la organización junto a Ariel Contreras, propietario del predio “El Infinito”.

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Álvarez Bárcena explicó que fue convocada inicialmente para cantar, ya que Contreras, junto a kinamar y Marito Castillo, técnico de fútbol, habían decidido impulsar un festival solidario. La propuesta estaba anunciada para funcionar desde las 15.00  hasta la madrugada, con una lista de artistas ya comprometidos. Sin embargo, apenas llegada al predio, se toparon con un obstáculo; la Policía y Bomberos informaron que no podían otorgar la habilitación requerida y que, por lo tanto, el evento debía suspenderse.

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A esa altura, las familias ya habían empezado a llegar con donaciones. Ante esa realidad, el equipo decidió no cerrar las puertas. El predio —que cuenta con habilitación para actividades deportivas y recreativas— se mantuvo abierto, sin espectáculo formal, pero con música y un objetivo;recibir la ayuda que los vecinos habían salido a entregar.

Desde las primeras horas de la tarde comenzaron a acumularse alimentos, ropa, calzado, mantas y botellas de agua. Algunas personas pasaban, dejaban lo suyo y seguían viaje; otras se quedaban a acompañar con reposera y mate. La escena se fue extendiendo de manera natural. Empresarios locales también se sumaron; uno de ellos envió un camión cargado con agua envasada, una de las donaciones más importantes de la jornada.

Recién cerca de las nueve de la noche, y después de numerosas gestiones, llegó la autorización para avanzar con una versión reducida del festival. El equipo reorganizó la grilla sobre la marcha. Por el escenario pasaron grupos y solistas de la zona como Lucerito, Felipito Luna, academias infantiles, músicos de Ignacio Sosa, el doctor “Chiquilín” Bazán y su banda, además de jóvenes violinistas. Uno de los momentos más comentados fue el de un niño coplero que dedicó una copla a El Galpón y terminó quebrándose en medio de la interpretación.

La actividad se extendió hasta casi las tres de la mañana. Cuando el público se retiró, el equipo continuó trabajando hasta las cinco para trasladar toda la mercadería a resguardo. Entre los colaboradores había varios adolescentes con discapacidades neurológicas que suelen asistir al predio y que, según Álvarez Bárcena, fueron parte fundamental de la logística.

Para concretar el envío de donaciones a El Galpón, un transportista local, Patricio Ruiz, ofreció su camión de manera desinteresada. La carga estaba prevista para el día siguiente, coordinando con un vecino identificado como Sandoval, quien se comunicó para facilitar la entrega directa en destino, sin intermediarios.

Álvarez Bárcena destacó que todo se armó “sobre la marcha”, pero con un hilo común; la solidaridad de la gente. “Se formó un equipo de trabajo sin planearlo. Cuando la causa es solidaria, la comunidad acompaña”, resumió.

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