Aulas abiertas al cuidado emocional: avanza un ciclo de talleres en Metán

Sociedad31/03/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

Alumnos JCD

En la ciudad de Metán comenzó un ciclo de talleres orientados a la prevención del suicidio y la promoción de vínculos saludables en adolescentes. La primera jornada se llevó a cabo en el Colegio Juan Carlos Dávalos y forma parte de una serie de encuentros impulsados por el Centro Integrador Comunitario.

La actividad estuvo a cargo del psicólogo Lic. Fernando Serrano Urdanibia (MP 1894), en articulación con la coordinadora del CIC, Prof. Antonia Amengual. La propuesta se enmarca en el Área de Prevención Primaria y busca acercar herramientas para el cuidado de la salud mental dentro de la comunidad educativa.

Desde el equipo organizador indicaron que esta iniciativa no es aislada, sino que forma parte de una política sostenida en el tiempo. En ese marco, recordaron que durante el año pasado el equipo recorrió la totalidad de las instituciones educativas de la ciudad, incluyendo niveles primario, secundario y también establecimientos nocturnos. La continuidad del programa responde a una línea de trabajo impulsada por el intendente José María Issa, con el objetivo de fortalecer la prevención en salud mental y promover entornos escolares más contenidos.

En este primer encuentro se abordó el fenómeno del suicidio desde una perspectiva histórica y conceptual. Se trabajaron nociones generales sobre su origen, evolución y estadísticas, con el objetivo de brindar un marco comprensivo que permita a los estudiantes identificar la problemática más allá de los prejuicios y la desinformación.

En ese sentido, Serrano Urdanibia remarcó la importancia de tratar el tema con claridad y sin tabúes: “Hablar de suicidio no induce a la conducta, al contrario, permite prevenir. Cuando los chicos tienen información y espacios para expresarse, es más probable que pidan ayuda a tiempo”.

El profesional explicó además que uno de los principales desafíos es detectar señales tempranas: “Muchas veces el malestar no se presenta de forma evidente. Cambios en el ánimo, aislamiento o dificultades en los vínculos pueden ser indicadores que requieren atención. Por eso es importante que tanto pares como adultos sepan cómo actuar”.

Respecto al rol de la escuela, sostuvo que “la institución educativa es un espacio privilegiado para la prevención, porque es donde los adolescentes pasan gran parte de su tiempo. Generar ámbitos de confianza y escucha puede marcar una diferencia”.

Según se informó, el ciclo continuará con una segunda instancia centrada en estrategias de intervención. Allí se prevé trabajar sobre cómo actuar ante situaciones de riesgo, incluyendo primeros auxilios psicológicos y formas de acompañamiento. A pedido de los propios alumnos, se incorporarán además contenidos vinculados a relaciones conflictivas, dependencia emocional y vínculos nocivos, en articulación con el área de violencia de género, a cargo de la profesional Agustina Valor.

Sobre este punto, el psicólogo señaló que “los vínculos también pueden ser un factor de riesgo o de protección. Aprender a reconocer relaciones que hacen daño y construir formas más sanas de relacionarse es parte fundamental del cuidado de la salud mental”.

La propuesta incluye también el abordaje de la educación sexual integral como herramienta transversal para la construcción de relaciones respetuosas y saludables.

Desde la organización señalaron que la participación estudiantil fue activa y sostenida durante toda la jornada. La actividad, inicialmente prevista para una hora, se extendió debido al interés generado entre los alumnos, quienes intervinieron con preguntas y aportes.

“El nivel de participación fue muy alto. Eso habla de una necesidad real de estos espacios. Los chicos quieren hablar, entender y ser escuchados”, afirmó Serrano Urdanibia.

El programa contempla dos líneas de trabajo principales. Por un lado, la prevención del suicidio, con ejes que incluyen la identificación de factores de riesgo, señales de alerta, mitos y realidades, y recursos institucionales disponibles para solicitar ayuda. Por otro, la prevención del bullying y el acoso escolar, donde se abordan aspectos como la gestión emocional, las consecuencias del hostigamiento en la salud mental y las nuevas formas de violencia digital, como el ciberacoso y el grooming.

En este último punto, también se incorporan contenidos vinculados al uso de tecnologías y herramientas digitales, con especial atención a su potencial impacto en la convivencia entre pares.

Desde el CIC indicaron que la iniciativa prevé desarrollarse en dos o tres encuentros por institución, con el objetivo de profundizar los contenidos y favorecer la participación de los estudiantes. Asimismo, se informó que las escuelas interesadas pueden solicitar formalmente la implementación de estos talleres, detallando la temática a abordar, la cantidad de participantes y la disponibilidad institucional.

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