


En medio de las amenazas que recibieron el intendente José María Issa y el subsecretario de Seguridad del municipio, Federico Delgado, autoridades provinciales, municipales y policiales se reunieron en el Palacio Municipal para fijar una posición común; el trabajo en materia de tránsito y seguridad no se va a detener y, por el contrario, se va a profundizar.
Participaron el secretario de Seguridad de la Provincia, Nicolás Avellaneda; el subsecretario de Seguridad Vial, Francisco Fleming y; jefes policiales del Distrito de Prevención N° 3. La presencia de funcionarios provinciales tuvo un objetivo de respaldar la gestión local frente a un conflicto que, según se planteó, está directamente vinculado a los controles y al ordenamiento que se viene aplicando en la ciudad.


Desde la Policía confirmaron que ya interviene la Fiscalía y que se trabaja con recursos investigativos para identificar a los responsables de las amenazas. Aseguraron que se dispuso personal del área investigativa y que la causa avanza con la intención de esclarecer rápidamente lo ocurrido.
Avellaneda aseveró que no habrá marcha atrás. Explicó que se acordó con el municipio sostener y ampliar los controles, pero también reforzar la tarea de concientización. “No alcanza con controlar. Hay que formar”, planteó, y remarcó que el abordaje debe ser integral, desde el trabajo en las escuelas hasta la llegada a toda la comunidad.
El funcionario insistió en que muchas de las normas no se cumplen porque no se conocen o no se dimensiona su importancia. Por eso, adelantó que se va a intensificar la presencia en establecimientos educativos y campañas comunitarias para reforzar conceptos básicos; prioridad del peatón, uso obligatorio del casco y respeto por las reglas de circulación. También dejó en claro que los controles no tienen un fin recaudatorio. “El objetivo es ordenar”, resumió, al tiempo que garantizó el acompañamiento de la Policía al área de tránsito del municipio.
En relación con las amenazas, expresó su respaldo a Issa y Delgado y sostuvo que no se va a permitir que se condicione el trabajo de los funcionarios. Confirmó que la investigación se lleva adelante junto al fiscal interviniente y que se busca identificar a los responsables con rapidez.
El intendente Issa, por su parte, vinculó de manera directa las intimidaciones con las medidas que se vienen aplicando. “Esto tiene que ver con el orden que se está poniendo”, sostuvo. Y para sostenerlo, apeló a números; recordó que el uso del casco pasó de un 20% a cerca de un 80% y que los índices de siniestralidad muestran una tendencia a la baja.
“No es casualidad, es trabajo”, insistió. En ese sentido, remarcó que no se puede retroceder por la presión de quienes rechazan los controles. “No podemos frenar un proceso que apunta a salvar vidas”, afirmó.
Issa también fue tajante al referirse a las amenazas. Señaló que hay límites que no se pueden cruzar, sobre todo cuando se involucra a las familias. Apuntó contra quienes operan desde el anonimato, con líneas falsas o mensajes intimidatorios, y los calificó como cobardes. “De frente no dicen nada”, expresó.
Confirmó además que no se aceptó la renuncia de Delgado y que continuará en funciones. Destacó su trabajo y sostuvo que el municipio necesita sostener ese nivel de presencia y compromiso. “No nos pueden ganar los que aprietan desde atrás”, dijo.

A su turno, Francisco Fleming puso el foco en el eje central de la política que se busca reforzar: reducir la siniestralidad. “Estamos hablando de vidas”, afirmó.
El funcionario explicó que el objetivo es lograr una convivencia ordenada en la vía pública, donde cada actor cumpla su rol. Reconoció que existe resistencia a los controles, pero sostuvo que ese es justamente el punto a modificar. “No estamos acostumbrados a que nos controlen, pero es necesario”, señaló.
Adelantó que se van a reforzar las capacitaciones al personal de tránsito y policial, tanto en controles como en intervención ante siniestros. También se incrementará la presencia en calles y rutas, con apoyo de distintas áreas de la fuerza.
Fleming insistió en la necesidad de un mensaje hacia la comunidad. El casco, dijo, no es para evitar una multa, sino para proteger la vida. Respetar la velocidad no es una formalidad, sino una forma de evitar tragedias. Y conducir bajo los efectos del alcohol implica poner en riesgo la vida propia y la de otros.
“El eje es ese: salvar vidas. No hay otro”, cerró.
Este lunes, quedó definido que el trabajo va a seguir y con más intensidad; más controles en la calle, mayor presencia y una apuesta fuerte a la concientización. Y algo que se repitió durante toda la reunión fue que las amenazas no van a cambiar el rumbo de una política que busca ordenar la ciudad y, sobre todo, evitar más accidentes.


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