


Cuando falta trabajo, la política también debe aprender a reinventarse
Opinión19/05/2026
José Alberto Coria
En tiempos donde la economía golpea fuerte y cada peso cuenta en la mesa familiar, la dirigencia política enfrenta un desafío que va mucho más allá de administrar recursos: necesita agudizar el ingenio para generar herramientas útiles, rápidas y cercanas a la gente.
Hoy miles de salteños viven una realidad compleja. Hay trabajadores independientes que saben hacer un oficio, tienen experiencia, ganas y capacidad, pero no encuentran cómo ofrecer sus servicios o llegar a nuevos clientes. Del otro lado, también hay vecinos que necesitan resolver problemas cotidianos y muchas veces no saben a quién acudir. En ese punto, la tecnología puede convertirse en algo más que una aplicación moderna: puede transformarse en una oportunidad concreta.


La iniciativa “Laburá Ya”, impulsada por la gestión del intendente Emiliano Durand en la ciudad de Salta, aparece justamente como uno de esos ejemplos donde la política intenta salir de los esquemas tradicionales para ofrecer respuestas simples a problemas reales.
La propuesta tiene algo que quizás explique rápidamente por qué logró despertar interés: entiende cómo vive hoy la gente. No obliga a bajar aplicaciones complicadas, no exige conocimientos técnicos ni largos formularios. Funciona con WhatsApp, la herramienta que prácticamente cualquier trabajador ya utiliza todos los días.
Y ahí está uno de los aciertos más importantes. Porque muchas veces las políticas públicas fracasan cuando se diseñan desde un escritorio, lejos de la realidad cotidiana. En cambio, cuando una gestión observa cómo se mueve la sociedad y adapta las soluciones a esa dinámica, aparecen ideas que realmente pueden servir.
Más de 2100 trabajadores ya se inscribieron y los contactos de potenciales clientes comenzaron a multiplicarse apenas se anunció el sistema. El dato no es menor. Refleja una necesidad concreta de trabajo, pero también la búsqueda de nuevas formas para conectar oportunidades.
Claro que una herramienta digital no resolverá por sí sola los problemas estructurales de empleo que atraviesa el país. Nadie puede plantearlo seriamente. Pero sí puede convertirse en un puente, en una ayuda, en una posibilidad para alguien que necesita generar ingresos de manera urgente.
También resulta importante que el sistema incorpore ciertos controles mínimos, como certificados de antecedentes o matrículas profesionales, porque la confianza es fundamental cuando se habla de contratar servicios entre particulares.
En momentos donde muchas veces la política queda atrapada en discusiones alejadas de la gente, este tipo de iniciativas muestran otra cosa: que todavía hay espacio para pensar herramientas creativas, prácticas y de impacto directo.
Quizás allí esté una de las claves de estos tiempos. La sociedad ya no espera solamente grandes discursos. Espera dirigentes capaces de interpretar las nuevas realidades y encontrar soluciones simples para problemas urgentes.
Y cuando una idea logra conectar trabajo, tecnología y necesidad social en una herramienta accesible, al menos merece ser observada como un camino posible.



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