


Una investigación histórica sacude el relato más conocido sobre El Galpón
Sociedad22/05/2026
Xiomara DíazLejos de limitarse a repetir relatos conocidos, el investigador planteó una hipótesis distinta, apoyada en documentación histórica relevada en el Archivo Histórico de Salta y en expedientes vinculados a tierras, sucesiones, deslindes y propiedades rurales del siglo XIX, que próximamente será presentada en sociedad.

Nacido en El Galpón, Barquéz es profesor de Lengua y Literatura, máster en Estudios Literarios, integrante del grupo literario Garabato y autor de distintos trabajos relacionados con la historia y la cultura regional. Entre sus investigaciones se encuentran estudios sobre la reducción de Ortega, historia de las instituciones educativas del municipio y los orígenes históricos de la localidad.


Al iniciar su exposición, explicó que el trabajo todavía se encuentra en desarrollo y que el objetivo de la charla era mostrar parte del proceso investigativo y los hallazgos alcanzados hasta el momento.

“Cuando nos aproximamos a la historia de El Galpón nos topamos inicialmente con un horizonte vasto y un arco cronológico extenso”, señaló. Sin embargo, aclaró que decidió enfocar su presentación en “un problema historiográfico que hace a la identidad profunda del lugar”: el origen del nombre del pueblo.
Según explicó, la versión más conocida sostiene que la denominación proviene de galpones utilizados por los jesuitas durante el período colonial. Pero afirmó que, al revisar la documentación histórica, comenzaron a surgir inconsistencias y vacíos que lo llevaron a cuestionar esa explicación.
“Mi hipótesis de trabajo sostiene que dicha explicación es una narrativa asignada”, expresó durante el conversatorio. Para Barquéz, la ausencia de documentación sobre esos supuestos galpones permitió que con el tiempo la tradición oral terminara consolidándose como una verdad aceptada.
A partir de allí, el investigador desarrolló uno de los puntos centrales de su trabajo: el nombre “El Galpón” aparecería en realidad ligado a una finca rural del siglo XIX y no directamente a construcciones jesuíticas.
“La documentación del Archivo Histórico de Salta revela que el término El Galpón empieza a figurar asociado no a un complejo edilicio de las misiones, sino a la denominación de una finca en particular”, sostuvo.
De acuerdo con lo expuesto, durante el siglo XVIII la región estuvo marcada por la presencia de reducciones jesuíticas sobre la línea del río Pasaje o Juramento. Sin embargo, tras la expulsión de la Compañía de Jesús y el posterior deterioro de esos establecimientos, el territorio comenzó a reorganizarse.
Fue ya en el siglo XIX, durante el período republicano y en medio de los cambios económicos y políticos posteriores a las guerras de independencia, cuando la zona adquirió un nuevo valor estratégico y productivo. Allí comenzaron a consolidarse estancias y fincas rurales como centros de producción y control territorial.

En ese contexto, explicó que la finca denominada “El Galpón” empezó a aparecer reiteradamente en documentos oficiales vinculados a operaciones de tierras, parcelamientos y conflictos entre propietarios.
Los juicios de deslinde y amojonamiento, según indicó, muestran cómo las nuevas unidades agrarias iban fijando límites y nombres propios. Y fue justamente a través de ese proceso que el nombre terminó institucionalizándose.
“El nombre se institucionaliza a través de la propiedad de la tierra y su posterior fragmentación”, remarcó.
Para el investigador, el crecimiento territorial, las ventas de parcelas y la consolidación económica de esa finca habrían sido factores determinantes para que el nombre trascendiera el ámbito rural y pasara a identificar posteriormente al poblado.
Durante su intervención también señaló que el estudio no pretende quedarse en una discusión anecdótica o puramente localista. Por el contrario, sostuvo que comprender cómo se configuró territorialmente El Galpón ayuda también a entender procesos más amplios vinculados a la organización del interior salteño entre el final del período colonial y el surgimiento del orden republicano.
En ese sentido, explicó que trabajó desde enfoques de historia regional y microanálisis, apoyándose en investigaciones sobre propiedad agraria, territorialidad y construcción de poderes locales.
Hacia el cierre de la exposición, Bárquez aclaró que los hallazgos obtenidos hasta ahora no representan una conclusión definitiva. De hecho, señaló que la investigación abrió nuevas líneas de trabajo.

Por un lado, anticipó que buscará profundizar sobre las dinámicas sociales y territoriales existentes antes de la llegada de los jesuitas. Por otro, adelantó que continuará analizando cómo las fincas y parcelaciones del siglo XIX terminaron convirtiéndose en la base material sobre la cual posteriormente se configuró el actual municipio de El Galpón.
“A modo de conclusión provisoria, es posible afirmar que el vacío documental fue el terreno fértil para la consolidación del mito jesuítico”, sostuvo.
La exposición dejó planteado un debate que toca de lleno la historia y la identidad de El Galpón. Lo que durante años se explicó de una sola manera, hoy empieza a mirarse desde otra perspectiva. Detrás del nombre del pueblo aparecen registros de tierras, disputas por propiedades y procesos económicos que formaron parte del crecimiento de la región mucho antes de la consolidación del municipio.


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