


Quiso atropellar a policías, los atacó con un cuchillo y quedó libre en horas
Policiales16/07/2026
Xiomara Díaz
Un hombre fue aprehendido durante la mañana de este jueves en el barrio Marco Avellaneda, acusado de intentar embestir con una motocicleta a efectivos de la División Seguridad Urbana y enfrentarlos con un arma blanca. El procedimiento terminó con el secuestro de la moto y el cuchillo, pero el sospechoso recuperó la libertad menos de dos horas después, por disposición del fiscal de turno.
El hecho ocurrió alrededor de las 7, cuando una patrulla del Sistema de Emergencias 911 realizaba recorridos preventivos por el sector. Durante el desplazamiento, los uniformados interceptaron a un hombre que caminaba por la vía pública y procedieron a identificarlo.


El control se desarrolló sin inconvenientes. Una vez concluido, el individuo se retiró del lugar.
Minutos después regresó conduciendo una motocicleta. Según consta en la denuncia penal formulada por los efectivos, aceleró contra ellos e intentó embestirlos en más de una oportunidad.
Los policías alcanzaron a salir de la trayectoria del rodado y se resguardaron detrás de árboles y vehículos estacionados. La reacción evitó que fueran atropellados. Ninguno resultó herido, aunque la maniobra puso en riesgo directo su integridad física.
Luego de los intentos de embestida, el motociclista detuvo la marcha y enfrentó al personal con un arma blanca. Ante la agresión y la posibilidad de que la situación terminara con personas lesionadas, los efectivos solicitaron apoyo inmediato mediante la frecuencia radial.
El móvil que acudió en colaboración se encontraba en el barrio Güemes, en el otro extremo de la ciudad. Pese a la distancia, llegó rápidamente al lugar y permitió reforzar la intervención.
Al advertir el arribo de los policías, el sospechoso intentó darse a la fuga. Fue interceptado, reducido mediante el uso proporcional de la fuerza y trasladado a la dependencia policial, donde quedó en calidad de aprehendido.
Durante el procedimiento también se secuestraron la motocicleta y el arma blanca presuntamente utilizada. Ambos elementos fueron individualizados, fotografiados, embalados y resguardados para garantizar la cadena de custodia y su posterior incorporación al legajo penal.
Los efectivos damnificados radicaron las denuncias correspondientes y se dio intervención a la Fiscalía Penal de turno.
Quedó libre mientras todavía se completaban las actuaciones
La permanencia del acusado en la comisaría fue breve. Cuando el personal aún trabajaba en la confección de las actas, la recepción de las denuncias y el resguardo de los elementos secuestrados, el fiscal penal dispuso que recuperara la libertad.
El hombre permaneció aprehendido durante menos de dos horas, pese a la gravedad de la conducta denunciada y a que, de acuerdo con la información conocida, ya registraba otras denuncias.
Extraoficialmente trascendió que, mientras se encontraba alojado en la dependencia, se mostró alterado y pateó las rejas. Después de ser liberado, se habría retirado entre risas, asegurando que nadie podía hacerle nada y que, así como entraba, volvía a salir.
La expresión no pasó inadvertida. Para quienes viven en el barrio, la rapidez con la que recuperó la libertad terminó reforzando ese mensaje: atacar a policías, provocar una persecución y enfrentarlos con un cuchillo no alcanzó para mantenerlo detenido ni siquiera durante el tiempo que demandó completar el procedimiento.
Un barrio que ya conoce este tipo de episodios
En Marco Avellaneda, los vecinos volvieron a hablar de un problema que conocen de cerca. Aseguran que los hechos violentos se repiten y que esta vez la preocupación no quedó sólo en lo ocurrido con los policías, sino en lo que podría pasar si una situación similar vuelve a producirse.
En esta oportunidad, los efectivos lograron apartarse a tiempo. Si alguno hubiera tropezado, quedado encerrado entre los vehículos o demorado apenas unos segundos en reaccionar, el resultado podría haber sido mucho más grave.
La pregunta que se repite es hasta dónde debe llegar una agresión para que exista una respuesta judicial acorde. No se trató de una discusión menor ni de una simple resistencia durante una identificación. Hubo intentos de embestida con una motocicleta, un arma blanca y una fuga frustrada por la llegada de refuerzos.
La Policía desplegó un móvil desde el otro extremo de la ciudad, redujo al sospechoso, secuestró los elementos, preservó la prueba y presentó las denuncias. Sin embargo, antes de que esas actuaciones terminaran de confeccionarse, el acusado ya tenía autorizado su regreso a la calle.
Para los vecinos, esa secuencia deja una señal difícil de ignorar. Quien protagoniza un hecho violento puede interpretar que no habrá consecuencias inmediatas, mientras que los policías que intervienen deben regresar al servicio sabiendo que la misma persona podría volver a cruzarse con ellos pocas horas después.
Detrás del uniforme hay trabajadores con una familia que los espera. Son hombres y mujeres que salen a intervenir cuando una persona está armada, violenta o fuera de control. No dejan de ser seres humanos por portar un chaleco o conducir un patrullero.
La rápida liberación también abrió otro interrogante. Un agresor que no encuentra un límite inmediato puede repetir la conducta contra otro efectivo, una mujer, un vecino o cualquier persona que se cruce en su camino.
No parece razonable esperar que haya un herido grave o una muerte para considerar que el riesgo era real. En este caso no hubo víctimas porque los policías alcanzaron a resguardarse, no porque la agresión haya sido menor.
La investigación continuará bajo la órbita del Ministerio Público Fiscal. El acusado seguirá vinculado a la causa, aunque en libertad. En Marco Avellaneda, mientras tanto, quedó una pregunta que la Justicia deberá responder: qué protección efectiva tienen los policías y los vecinos cuando una persona acusada de un ataque de esta gravedad vuelve a la calle casi de inmediato.



Golpe al narcomenudeo: más de 200 mil dosis fuera de circulación en Salta



El Quebrachal: un periodista denunció que fue desalojado mientras vendía tortillas

Salta lidera la cobertura de la Ley Brisa, pero persisten vacíos sobre femicidios

Imputaron al chofer del colectivo por la muerte del albañil en Apolinario Saravia

Tragedia en El Tunal: una mujer murió tras el choque entre un auto y un camión

El Topo Gigio de Enzo Fernández: qué significó su festejo ante Inglaterra




