


El ingreso del hospital Oscar Costas, en Joaquín V. González, fue acondicionado para una actividad distinta de la atención diaria. Una mesa cubierta de amarillo, cintas alusivas y mensajes escritos por vecinos sirvieron como punto de encuentro para hablar sobre suicidio, pedir ayuda y acompañar a una persona que atraviesa una situación de sufrimiento.
La propuesta se realizó por el Día Mundial de la Prevención del Suicidio y estuvo a cargo del Servicio de Salud Mental, encabezado por el licenciado Carlos Viva. Participaron trabajadores del hospital, pacientes y personas que circulaban por el establecimiento.



El equipo entregó lazos amarillos y conversó con quienes se acercaron. La intención fue sacar el tema del silencio y recordar que determinados cambios en la conducta, el aislamiento o las expresiones de desesperanza requieren atención. Ante esas señales, el acompañamiento cercano y la consulta con profesionales pueden marcar una diferencia.
También se habilitó un panel para dejar mensajes. Entre las frases aparecieron llamados a ponerse en el lugar del otro, mantener la esperanza y recordar que nadie tiene por qué enfrentar solo un momento difícil. El recurso permitió que pacientes y vecinos expresaran con sus propias palabras aquello que muchas veces cuesta decir en voz alta.
La actividad no se limitó a repartir cintas o información. El contacto directo permitió explicar que escuchar sin juzgar, tomar en serio lo que una persona manifiesta y orientarla hacia una consulta son formas concretas de acompañamiento. La responsabilidad no queda únicamente en manos del entorno familiar; los servicios sanitarios también deben ser accesibles para quienes buscan contención.

Hablar de suicidio exige prudencia. No se trata de exponer historias personales ni de reducir un problema complejo a una consigna. El trabajo realizado en el hospital Oscar Costas apuntó a algo más elemental y es que la comunidad conozca dónde pedir ayuda y que una persona en crisis encuentre una respuesta antes de quedar aislada.
La intervención dejó además un mensaje para quienes acompañan desde cerca: no hace falta tener todas las respuestas. A veces, el primer paso es advertir que algo no está bien, permanecer al lado de esa persona y facilitar el contacto con el equipo de Salud Mental.


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