Bicipolicías de Metán: la custodia que sostuvo a los peregrinos en el camino

Seguridad14/09/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

Bicipolias DP3

No llegaron como peregrinos, pero hicieron el mismo camino. Los bicipolicías del Distrito de Prevención N.º 3 recorrieron kilómetros junto a quienes viajaban hacia Salta para encontrarse con el Señor y la Virgen del Milagro. Su misión era cuidarlos. Para cumplirla, también tuvieron que pedalear, resistir el cansancio y permanecer atentos hasta el final.

El grupo estuvo a cargo de la Of. Sub.Ayte Luciana Lescano. Durante el trayecto, los efectivos vigilaron el tránsito, acompañaron el avance de la columna y estuvieron pendientes de cada ciclista, especialmente de aquellos que comenzaban a quedarse atrás.

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Una de las imágenes resume buena parte de ese trabajo. Mientras continúa pedaleando, uno de los policías apoya su mano sobre la espalda de una peregrina y la impulsa para que pueda seguir. Debe mantener el equilibrio, mirar la ruta, sostener su propio esfuerzo y, al mismo tiempo, ayudar a quien siente que las fuerzas ya no alcanzan.

No fue solamente un gesto de aliento. En ese tramo del camino, la tarea dejó de ser únicamente custodiar para convertirse también en sostener. El policía no se limitó a observar la dificultad ni esperó desde la distancia: se puso a la par y entregó parte de su fuerza para que otra persona no tuviera que detenerse.

Así trabajaron durante el recorrido. No desde la comodidad de un móvil, sino sobre sus bicicletas, expuestos al cansancio, al tránsito y a las exigencias de la ruta. Cada vez que alguien necesitó ayuda, estuvieron lo suficientemente cerca para brindarla.

Bicipolicias

Al terminar, Lescano agradeció la confianza depositada en ella y la respuesta de sus compañeros en los momentos más difíciles. “Esta experiencia no se borrará de mi cabeza”, expresó. También agradeció a Dios por las fuerzas y manifestó su deseo de volver a vivirla.

La imagen permite ver aquello que un parte policial difícilmente pueda contar. Detrás del uniforme hubo piernas cansadas, concentración y una mano tendida en el momento justo. Mientras los peregrinos avanzaban movidos por su fe, los bicipolicías de Metán pusieron el cuerpo para que ninguno quedara solo en el camino.

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