

La Doncella del Llullaillaco: entre la ciencia, la historia y el rito sagrado
Conservada por siglos en el hielo andino, La Doncella revela detalles únicos de los rituales del Imperio Inca.
Cultura06/04/2025
Por Expresión del Sur
En 1999, una expedición científica realizó un descubrimiento de alto valor arqueológico en la cumbre del volcán Llullaillaco, a 6.739 metros sobre el nivel del mar. En el lugar fueron hallados los restos congelados de tres niños incas que, según las investigaciones, habían sido sacrificados como parte de un ritual ceremonial conocido como capacocha. Entre ellos, destacaba el cuerpo de una adolescente de aproximadamente 15 años, conocida hoy como “La Doncella”.


El hallazgo se produjo durante una expedición conjunta de arqueólogos argentinos y estadounidenses en 1999. Las condiciones de conservación de los cuerpos, favorecidas por las temperaturas extremas de la cumbre del volcán Llullaillaco, permitieron preservar tejidos blandos, órganos internos y vestimenta con un nivel de integridad pocas veces registrado en contextos arqueológicos de altura. La Doncella, en particular, presenta un estado de preservación inusual: piel, cabello, órganos internos e incluso vestimenta intactos, sin haber sido sometida a ningún proceso artificial de momificación.
La práctica de la capacocha consistía en la entrega ritual de niños seleccionados por su pureza, que eran preparados durante meses para ser ofrecidos a los dioses en sitios sagrados de gran altitud. El objetivo era establecer un vínculo simbólico entre el poder imperial y las divinidades naturales, en especial la montaña, que ocupaba un lugar central en la cosmovisión andina.
Estudios multidisciplinarios posteriores permitieron confirmar que La Doncella había ingerido sustancias como la chicha (bebida fermentada de maíz) y hojas de coca antes del sacrificio, lo que sugiere un proceso de sedación previo a la muerte por hipotermia. Los análisis también revelaron que gozaba de buena salud y provenía de un entorno social alto dentro del Imperio Inca.
Actualmente, los restos de La Doncella se encuentran en exhibición en el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM), ubicado en la ciudad de Salta. Se conservan en una cápsula especialmente diseñada que replica las condiciones ambientales del Llullaillaco, lo que permite preservar su integridad sin afectar el equilibrio térmico ni biológico.
El hallazgo de estas momias permitió un avance importante en el conocimiento de las prácticas rituales del mundo andino prehispánico. Asimismo, abrió nuevos debates en torno al patrimonio, la memoria ancestral y el tratamiento ético de los restos humanos pertenecientes a culturas originarias.
El Llullaillaco continúa siendo un sitio sagrado y objeto de investigación arqueológica, mientras que La Doncella permanece como testimonio tangible de una civilización que, a través de sus rituales, plasmó su cosmovisión, estructura política y relación con la naturaleza.


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