

Pan caro, bolsillos flacos: la queja de los consumidores se hace sentir en Salta
Carolina Saravia
El precio del pan pegó un nuevo salto en los primeros días de abril y volvió a sacudir el bolsillo de los consumidores salteños. En muchas panaderías de la capital y el interior, el kilo de pan francés ya supera los $1.800, y en algunos casos roza los $2.000, dependiendo de la zona.
Los vecinos no tardaron en manifestar su malestar. “No hay sueldo que aguante. Ya ni el pan se puede comprar tranquilo”, expresó una vecina de Metán, resignada tras su paso por la panadería.
El aumento no solo afecta al pan tradicional, sino también a las facturas, criollos, tortillas y bizcochos. En muchos hogares del interior, estos productos son parte fundamental del desayuno o la merienda, y su encarecimiento se siente fuerte en la economía diaria.


Desde el sector panadero justifican la suba por el incremento en los insumos básicos como la harina, la levadura, la energía y hasta las bolsas de papel. “Estamos haciendo lo posible para sostener los precios, pero hay cosas que ya no podemos absorber”, indicó un comerciante del Valle de Lerma.
Mientras tanto, las familias ajustan sus hábitos, achican cantidades o directamente buscan reemplazos. “Antes compraba un kilo, ahora pido medio… o hago tortas fritas en casa”, contó otra consumidora de Rosario de la Frontera.
En una provincia donde el pan sigue siendo parte de la mesa diaria, este nuevo aumento no pasa desapercibido. Se suma a una larga lista de productos que vienen encareciéndose mes a mes, y profundiza la sensación de que cada día cuesta un poco más llegar a fin de mes.


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