


2 de mayo: Un alto al bullying, una puerta abierta al respeto
Carolina Saravia
Hoy, como cada 2 de mayo, el calendario nos recuerda que aún hay chicos que callan, que sufren, que se sienten solos. Que en las aulas, los pasillos o hasta en redes sociales, el acoso escolar sigue siendo una realidad que no podemos ignorar.
Pero más allá de una efeméride, esta fecha debe ser un punto de inflexión. Porque detrás de cada caso de bullying hay una historia que podría cambiar si alguien escucha, si alguien mira, si alguien actúa.
El acoso no siempre es visible. A veces no deja marcas en la piel, pero sí en la autoestima. Por eso, hoy más que nunca, es importante mirar con atención: a los que se aíslan, a los que reaccionan con enojo, a los que se burlan para encajar, a los que siempre están en el centro de las bromas.


Como adultos, como educadores, como madres, padres o simplemente como personas, tenemos la responsabilidad de enseñar y practicar el respeto. De mostrar que las diferencias no son una amenaza, sino una riqueza. Que el silencio frente al acoso no es neutralidad, es complicidad.
Este 2 de mayo abramos el diálogo. Escuchemos más. Juzguemos menos. Acompañemos mejor. Porque todos merecen crecer en un entorno donde ser uno mismo no sea motivo de miedo, sino motivo de orgullo.


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