Infancias conectadas: lo que la tecnología le hace al cerebro de los niños

Alerta Digital29/01/2026Por Expresión del SurPor Expresión del Sur
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Ver a un niño con un celular o tablet en la mano dejó de ser una escena excepcional. Hoy muchos aprenden a deslizar la pantalla antes de pronunciar sus primeras palabras. Lo que parece entretenimiento inocente tiene consecuencias que especialistas empiezan a documentar con preocupación.

El término “demencia digital infantil” no es un diagnóstico médico formal, pero refleja un patrón que se repite; niños con problemas de memoria, concentración y control emocional. El exceso de pantallas satura el cerebro y altera la forma en que aprenden, juegan y se relacionan con otros. Incluso tareas simples se vuelven difíciles, la memoria falla y la tolerancia a la frustración cae drásticamente.

Los signos son; irritabilidad al separar al niño del dispositivo, dificultad para seguir instrucciones, desinterés por juegos tradicionales y problemas de sueño. Pediatras advierten que estas conductas no son casuales; el cerebro infantil está siendo expuesto a estímulos que todavía no puede procesar de manera saludable.

Evitar las pantallas en menores de dos años y limitar su uso después de esa edad es una recomendación constante, pero la práctica diaria muestra lo contrario. Los niños no solo consumen contenido; viven conectados a un flujo constante de imágenes, videos y notificaciones, que reemplaza experiencias reales, juegos creativos y vínculos cara a cara.

No se trata de demonizar la tecnología; el problema surge cuando reemplaza lo que el niño necesita para desarrollarse. Tiempo de juego real, interacción social y concentración sostenida no se reemplaza con pantallas. Y los efectos ya son visibles; dificultades de atención, ansiedad y dependencia temprana.

En pocas palabras, lo que muchos adultos creen que es “entretenimiento seguro” está moldeando cerebros más distraídos, menos creativos y con menor capacidad de tolerar frustraciones. La pregunta que queda es simple: ¿hasta qué punto dejamos que la pantalla decida cómo crecen nuestros hijos?

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