Después de septiembre: cómo sostener la prevención del suicidio en Metán

Salud10/09/2026Xiomara DíazXiomara Díaz

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Las campañas de prevención ocupan más espacio durante septiembre, pero suelen perder presencia al terminar el mes. Para el psicólogo Fernando Serrano Urdanibia (MP 1894), una fecha conmemorativa no alcanza. Metán necesita conocer su propia realidad, sostener las acciones durante todo el año y mejorar la coordinación entre las instituciones que intervienen ante una crisis.

Uno de los mayores obstáculos es la falta de datos sobre lo que ocurre en el interior. Las estadísticas nacionales y provinciales ofrecen un panorama general, aunque no siempre reflejan las particularidades de cada comunidad. La edad, los vínculos familiares, las costumbres, las condiciones laborales y las formas de pedir ayuda varían de una localidad a otra.

“Primero tenemos que conocer a la población”, explicó Serrano en Spacio TV. Aplicar en Metán programas pensados para otros lugares, sin considerar esas diferencias, puede dar como resultado propuestas que no respondan a las necesidades de sus habitantes.

Sin registros locales, la prevención trabaja a ciegas

Los registros permiten identificar los grupos que requieren mayor atención, los ámbitos donde aparecen las crisis y los recursos disponibles para intervenir. Sin datos propios, las decisiones quedan sujetas a estimaciones generales.

La notificación de los intentos y las muertes por suicidio no es un trámite más. Esa información sirve para diseñar políticas sanitarias, capacitar al personal y distribuir recursos de acuerdo con la demanda. También permite saber si determinadas situaciones se repiten en ciertas edades, sectores o instituciones.

Serrano consideró que el relevamiento debería alcanzar a Metán, El Galpón, Río Piedras y otras localidades de la zona. El propósito no es comparar cifras de manera apresurada, sino entender qué ocurre en cada lugar y con qué herramientas cuenta actualmente.

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Una red que no dependa de una sola institución

La respuesta ante una crisis no puede recaer solamente en psicólogos o psiquiatras. Hospitales, centros de salud, escuelas, fuerzas de seguridad, bomberos, áreas sociales y organizaciones comunitarias también pueden ser el primer contacto de una persona que necesita asistencia.

Por eso, cada sector debe saber cómo actuar y a quién derivar. Cuando no existe un circuito claro, la persona y su familia terminan recorriendo oficinas, repitiendo lo ocurrido y buscando por su cuenta una respuesta que debería estar organizada.

Serrano señaló que la intervención debe reunir distintas disciplinas y organismos, con criterios comunes y procedimientos definidos. De esa manera, la responsabilidad no queda depositada en un único profesional ni en el entorno familiar.

Primeros auxilios psicológicos

Una de las propuestas es capacitar en primeros auxilios psicológicos. La finalidad no es convertir a docentes, estudiantes o agentes comunitarios en terapeutas, sino enseñarles a brindar una contención inicial y pedir asistencia cuando la situación lo requiera.

Estas herramientas ayudan a mantener la calma, proteger a la persona y ordenar los primeros pasos hasta la llegada de un equipo especializado. También permiten reconocer hasta dónde puede intervenir alguien que no es profesional de la salud mental.

Serrano comenzó a trabajar estos contenidos con estudiantes de Minería. La intención es que los jóvenes conozcan recursos útiles para sus espacios de estudio, trabajo y convivencia, y no queden reducidos al papel de espectadores dentro de las campañas.

Darles voz a los jóvenes

El psicólogo cuestionó que muchas propuestas dirigidas a adolescentes sean diseñadas únicamente por adultos, sin consultarles qué les preocupa ni cómo prefieren abordar esos temas.

“No quiero que todos los adultos nos sentemos en una mesa a dar nuestra opinión. Quiero que la comunidad sea la cara y que los chicos tengan voz”, expresó.

Durante las actividades recientes, los estudiantes participaron en trivias, acompañaron a sus compañeros y se ofrecieron para colaborar en distintas tareas. La coordinadora María Laura Viapiano autorizó la presencia de los alumnos de Minería, quienes, según destacó Serrano, se involucraron desde el comienzo.

Próximas actividades

El equipo prevé repetir la experiencia con estudiantes del nivel terciario e incorporar a más instituciones. También prepara la segunda edición de Pintó Primavera, destinada a adolescentes.

Para octubre está prevista otra propuesta vinculada con la construcción de proyectos de vida. La idea es generar espacios donde los jóvenes puedan hablar sobre sus expectativas, preocupaciones y planes personales, sin abordar la salud mental solamente cuando aparece una crisis.

El CIC, el CEAT y el hospital del Carmen ya participan de esta articulación. La convocatoria también alcanza a escuelas, organizaciones y otros sectores interesados en integrar una red local con continuidad.

La asistencia después de una muerte

Serrano advirtió sobre las dificultades para acompañar a las familias y a las instituciones después de una muerte por suicidio. Esa intervención, conocida como posvención, alcanza a padres, hermanos, amigos, compañeros y docentes que necesitan procesar lo ocurrido.

Para brindar esa asistencia se requieren profesionales capacitados y recursos públicos. El psicólogo reconoció que el financiamiento todavía resulta insuficiente para formar equipos especializados y garantizar su funcionamiento.

Sin ese acompañamiento, las familias pueden quedar solas durante meses. Las escuelas y los lugares de trabajo también deben continuar con sus actividades mientras intentan responder a las preguntas, la angustia y las consecuencias que deja una pérdida.

La responsabilidad de los medios

Serrano pidió evitar la difusión de imágenes, videos y detalles que alimenten el morbo. Una cobertura irresponsable puede aumentar el sufrimiento de la familia y convertir una tragedia en contenido para redes sociales.

Los medios deben informar sin esconder el problema, pero con cuidado en el uso de las palabras y respeto por la intimidad. El objetivo es aportar información útil, consultar a profesionales y evitar la exposición innecesaria.

El silencio no ayuda, pero la sobreexposición tampoco. La responsabilidad periodística consiste en contar lo necesario sin transformar el dolor ajeno en espectáculo.

Un compromiso para todo el año

El Mes Amarillo ayuda a instalar el tema. El verdadero desafío aparece después, cuando disminuyen las campañas y la atención pública se desplaza hacia otros asuntos.

Metán necesita registros propios, personal capacitado, recursos y una coordinación que funcione durante todo el año. Hay profesionales e instituciones que ya comenzaron a trabajar; queda ordenar esos esfuerzos y garantizar su continuidad.

“Mientras más sepamos y más visible sea el tema, más rápido podremos prevenir”, resumió Serrano. Para lograrlo, hace falta una comunidad preparada para intervenir y un Estado que sostenga esa respuesta.

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