


San Francisco Solano ya está entre su gente, sin grandes altares ni tronos
Xiomara Díaz
Este lunes, El Galpón vivió una jornada de profunda espiritualidad y devoción con la ceremonia de entronización de San Francisco Solano, un ritual cristiano que marca el inicio del mes patronal cada 1 de julio y que este año en particular, mostró el lado más virtuoso del franciscano: la humildad que lo caracterizó. Es por ello que justamente, durante los próximos 30 días la imagen permanecerá sin la fastuosidad, de los altares ni tronos.
Desde el año 2023, este evento se realiza en horas de la noche, comenzando a las 19 horas, lo que permite una mayor participación de la comunidad. La ceremonia contó con la presencia de Monseñor Mario Cargnello, quien junto al padre Ariel Fessia, celebró la misa que precedió a la bajada del Santo. Junto a la multitud de fieles, también estuvo presente el intendente Federico Sacca y su esposa, el diputado Gustavo Dantur y representantes del Concejo Deliberante.
Todo tuvo lugar en la flamante parroquia San Francisco Solano, transformando sus alrededores en un punto de encuentro para los fieles. Popularmente conocida como la "bajada del Santo", esta tradición se originó cuando la Sagrada Imagen, antiguamente ubicada en el altar mayor de la iglesia, era bajada para la veneración de los pobladores durante los 31 días de julio. Este acto simboliza la cercanía del Santo y su especial revelación y acercamiento a Dios.


La ceremonia no sólo reúne a los residentes locales, sino que también une espiritualmente a los galponenses dispersos por toda la provincia, el país y el mundo. A través de la música y los rituales, la comunidad celebró el inicio del mes más significativo para sus vecinos. Este año, bajo el lema "Con San Francisco Solano al encuentro de Dios Vivo", se refleja la misión del Santo de llevar el evangelio e invitar a todos a encontrarse con Dios.
"San Francisco Solano nos quiere unidos", se escuchaba a través de los parlantes, mientras la comunidad se unía en un acto de fe y esperanza. Entre violines, bombos y guitarras, los presentes celebraron la llegada del Santo Patrono. Los pañuelos y banderas se alzaron en señal de bienvenida y veneración, mientras las campanas resonaban y la música del Coro de la Iglesia, llenaba el aire. La imagen de San Francisco Solano, cargada de simbolismo y devoción, fue contemplada por todos los presentes.
Las manos del Santo, que acariciaron a los hermanos aborígenes y ejecutaron suaves melodías de violín, y la cruz en su mano izquierda, que indica el camino a seguir, inspiraron a la multitud.
"¡Viva San Francisco Solano!", se escuchaba una y otra vez, mientras la imagen se acercaba a un renovado trono, donde permanecerá durante todo el mes de julio.
Por décadas, durante el mes de julio la imagen permanecía en un altar de telas rojas, símil al trono de un principado. Pero el particular diseño preparado este año, tiene mucho más que ver con su historia de sencillez y humildad, con estilo campestre.

La alegría y el fervor se hicieron palpables en la histórica plaza frente al templo, donde los fieles, niños, jóvenes, adultos y ancianos, se acercaron a la imagen para persignarse. La ceremonia concluyó con un emotivo canto del himno al Santo Patrono, seguido de un fuerte aplauso que resonó en los corazones de todos los presentes, reflejando la emoción y esperanza en tiempos difíciles para la Argentina.
Así, El Galpón inició su mes patronal, celebrando la unidad, la fe y la tradición que San Francisco Solano inspira en cada uno de sus habitantes.



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