


Metán revivió el Vía Crucis Gaucho: El dolor y sacrificio de Jesús en cada estación
Xiomara Díaz
Una tarde que quedará marcada en el corazón de quienes la vivieron. El XIII Vía Crucis Gaucho, celebrado en Metán, se convirtió en una muestra palpable de fe, devoción y tradición. La procesión, que recorrió las calles del centro, se convirtió en un acto de memoria colectiva y unión, donde no fueron necesarias grandes palabras; el silencio y la reflexión hablaron por sí mismos.
Miles de personas, entre vecinos, familias y visitantes que eligieron pasar la Semana Santa en esta ciudad, participaron en este recorrido espiritual. Desde la Iglesia San José hasta el predio frente a la Terminal, catorce estaciones guiaron a los fieles por el doloroso camino de Jesús, invitando a todos a meditar sobre el sufrimiento, el sacrificio y el amor que marcan la esencia de la fe cristiana.



La procesión, además de su carga religiosa, también es una expresión cultural profundamente arraigada en las costumbres locales. En cada paso, se sintió la presencia del pueblo, no solo en su fe, sino también en el amor por las tradiciones que forman parte de su identidad. La Academia Raíces Salteñas, encargada de representar los momentos más dramáticos de la Pasión de Cristo, ofreció una interpretación respetuosa y emotiva de los últimos momentos de Jesús: desde su condena hasta su sepultura. La imagen del cuerpo de Cristo siendo descendido de la cruz y colocado en el sepulcro conmovió a todos los presentes, dejando un profundo silencio que solo la emoción podía llenar.

El momento más emotivo de la jornada fue la Zamba del Perdón, interpretada por las academias de danza de Metán. Este gesto sencillo, pero cargado de simbolismo, unió a todos los presentes en una misma emoción, recordando que el perdón es un acto de sanación y que la esperanza, cuando se comparte, se multiplica.

El intendente de la ciudad, José María Issa, se unió a la procesión, caminando junto a los vecinos, mostrando su apoyo y respeto por una tradición que define a la comunidad.

El acompañamiento del gobierno local fue fundamental para que la celebración se desarrollara con la organización y el fervor que merecía. La colaboración de distintas áreas de la Municipalidad reflejó el compromiso de todos con esta manifestación de fe y cultura.

Metán sigue siendo un lugar donde la fe y las tradiciones se mantienen vivas, y el Vía Crucis Gaucho es una de las expresiones más claras de ello. A todos los que participaron, y a quienes no pudieron estar, se les extiende una invitación a vivir esta experiencia en el próximo año, porque hay momentos que no se explican, se sienten.

Una vez más, Metán caminó con Cristo. Y lo hizo con el corazón en alto y los pies firmes en la tradición.



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