

Los gobernadores toman distancia del veto de Milei: impulsan sus propios proyectos
José Alberto Coria
Tras la dura derrota que sufrió el gobierno nacional en el Senado la semana pasada, los gobernadores trazan una estrategia para no quedar atrapados en la pelea entre Javier Milei y el Congreso. Quieren avanzar con proyectos clave para sus provincias, pero sin quedar pegados al rechazo al veto presidencial sobre temas sensibles como jubilaciones, moratoria previsional y discapacidad.
La decisión de los mandatarios es clara: dividir las sesiones en Diputados. Por un lado, llevar adelante la discusión de los proyectos que impulsan los gobernadores –como la coparticipación de los fondos del impuesto a los combustibles y la distribución automática de ATN (Aportes del Tesoro Nacional)–. Por otro, tratar en un momento aparte el rechazo a los vetos de Milei sobre el paquete previsional aprobado en el Senado.
El Presidente ya dejó en claro que vetará cualquier intento de aumentar jubilaciones, prorrogar moratorias o declarar la emergencia en discapacidad. Incluso advirtió que, si el Congreso insiste, judicializará las medidas: “Vamos a vetar. Y si el veto se cae, lo vamos a judicializar”, dijo.


Ante este escenario, los gobernadores buscan que no se mezclen los discursos. Saben que acompañar proyectos para mejorar las cuentas provinciales no tiene el mismo costo político que enfrentarse abiertamente con la Casa Rosada por temas sociales.
Uno de los ejes centrales del debate es el proyecto de modificación del impuesto a los combustibles, que propone disolver fideicomisos y aumentar la coparticipación automática a las provincias. La nueva fórmula dejaría 14 puntos para el Tesoro Nacional y 57 para las jurisdicciones, mientras que el resto iría al sistema de seguridad social. Los mandatarios denuncian que hoy el gobierno retiene de forma ilegal esos fondos que deberían destinarse al mantenimiento de rutas.
En paralelo, también se impulsa una reforma para que los ATN se distribuyan diariamente y sin discrecionalidad política, lo que quitaría poder al Ministerio del Interior y fortalecería las arcas provinciales.
A pesar del esfuerzo por unificar criterios, no hay una postura común entre los gobernadores respecto al paquete previsional. Algunos, como el senador Luis Juez, votaron a favor de las jubilaciones y la emergencia en discapacidad, pero rechazaron la moratoria. Otros, como los mandatarios de Tucumán, Catamarca y Misiones, son observados con desconfianza por sus vínculos variables con el oficialismo.
En ese contexto, la interna dentro del propio gobierno también suma tensión. Karina Milei y los Menem desplazaron a Santiago Caputo de la negociación con las provincias, y ahora es Eduardo “Lule” Menem quien busca armar un frente electoral en los territorios, incluso compitiendo con los mismos gobernadores a los que necesita como aliados legislativos.
El escenario está abierto. Lo que está claro es que los gobernadores quieren jugar su propio partido, evitando quedar atrapados en el conflicto entre Milei y el Congreso. La pelea por los recursos federales ya empezó, y esta vez no se libra solo en los despachos de Buenos Aires.


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