


No descartan que Romero sea el candidato salteño del consenso
José Alberto Coria
La política argentina rara vez da certezas. Y en Salta, mucho menos. Cuando todo parecía definido con el respaldo libertario a Alfredo Olmedo como candidato al Senado, un nuevo escenario comenzó a gestarse en las últimas horas: Juan Carlos Romero podría volver a escena, esta vez como parte de un posible acuerdo entre la Casa Rosada y el Gobierno provincial.
La hipótesis no es descabellada. La reciente rebelión de los gobernadores en el Congreso, con la aprobación de cuatro leyes sin el visto bueno del oficialismo, dejó al presidente Javier Milei ante una disyuntiva: profundizar su estrategia de “puros” o apostar a la gobernabilidad con aliados que le aseguren apoyo legislativo.
Romero, con llegada directa al ministro Guillermo Francos y al gobernador Gustavo Sáenz, aparece como el único dirigente capaz de tender puentes entre Nación y los mandatarios provinciales que -aunque críticos- aún no rompen del todo con el oficialismo. No es menor el dato: el senador salteño fue hasta hace poco el principal operador de Francos en la Cámara Alta.


El gesto de Karina Milei al bendecir a Olmedo pareció dejar a Romero fuera de juego. Desde el círculo libertario se interpretó como un corte total con los aliados del pasado. Sin embargo, el juego político está lejos de terminar. Voces cercanas al armado nacional no descartan una marcha atrás si el contexto lo exige.
“El gobierno necesita votos, no solo lealtades”, comentó con ironía un dirigente peronista que sigue de cerca las negociaciones. Y en ese esquema, Romero -con su estilo negociador y su conocimiento del Senado- podría ser una carta de unidad, aunque su nombre hoy parezca desgastado.
En Salta, su figura genera divisiones. Pero si el acuerdo Nación-Provincia se profundiza, su experiencia podría pesar más que cualquier otra consideración. Como ya ocurrió en tiempos de Macri, Romero podría volver a ser el candidato del “consenso necesario”.
Mientras tanto, La Libertad Avanza mantiene su discurso de renovación, pero las necesidades de gobernabilidad podrían forzar un giro. ¿Será Romero el que vuelva a capitalizar ese movimiento? En la política argentina, todo puede pasar. Y en Salta, más todavía.


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