


“No hay salud sin salud mental: visibilizar lo invisible es una urgencia real”
Xiomara Díaz
Hay dolores que no se ven. Dolor que no sangra, que no deja moretones, pero que grita en silencio y atraviesa la mente y el corazón. Cada día, muchas personas cargan con angustias invisibles, ansiedad que paraliza, tristeza que no se explica y miedo que no se nombra. Hoy, 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, se nos recuerda que esos dolores importan tanto como cualquier herida física, y que callarlos solo profundiza su peso.
La salud mental no es simplemente ausencia de enfermedad. Según la Organización Mundial de la Salud, implica un bienestar completo: psíquico, emocional y social. Es un equilibrio que permite a las personas afrontar los desafíos de la vida, trabajar productivamente, establecer relaciones satisfactorias y contribuir a su comunidad. Sin embargo, todavía existen prejuicios y estigmas; lo emocional se minimiza, se ignora o se etiqueta como debilidad, mientras que cualquier malestar físico genera atención inmediata.
En este marco, el psicólogo Fernando Serrano Urdanibia, en entrevista con Spacio TV, reflexionó sobre la necesidad de visibilizar estas problemáticas y derribar los estigmas. “Recibir información no es suficiente; debemos procesarla, comprenderla y aplicarla”, señaló, recordando que muchas veces las inercias sociales nos llevan a ignorar lo que no queremos ver. Destacó la importancia de la prevención, la educación y la detección temprana de riesgos, especialmente en adolescentes, ya que la mitad de los problemas de salud mental comienzan a manifestarse alrededor de los 14 años.


Serrano Urdanibia explicó que la salud mental no se limita a tratar enfermedades, sino que abarca el bienestar integral de la persona, considerando el contexto social y las influencias culturales, económicas y políticas. Advirtió sobre los factores de riesgo como la presión académica, la vulnerabilización, el bullying en distintos ámbitos y la estigmatización de quienes atraviesan crisis, y subrayó que fenómenos como el suicidio requieren atención responsable, sin juicios simplistas sobre egoísmo o debilidad.
El especialista también abordó la relación entre psicología y psiquiatría; mientras la psicología se centra en la comunicación, la expresión y el acompañamiento emocional, la psiquiatría permite la intervención médica cuando el malestar lo requiere. “No podemos tratar lo invisible si primero no atendemos lo tangible y clínico”, explicó, destacando la importancia de un abordaje interdisciplinario. Señaló que el consumo problemático de sustancias puede agravar situaciones de riesgo y generar conductas de autolesión o suicidio.
Resaltó la relevancia de la detección temprana de señales de alarma, tanto en niños como en adultos, incluyendo cambios de humor, irritabilidad, alteraciones en el sueño o apetito, dificultades en el aprendizaje y problemas de vinculación. Asimismo, insistió en la necesidad de crear redes de contención y acceso a profesionales capacitados, tanto en prevención como en atención clínica, y destacó la labor de los equipos de salud mental en hospitales, escuelas y espacios comunitarios.
Finalmente, el especialista recordó que cuidar la salud mental es un compromiso colectivo. Implica informar, educar, acompañar y proteger a quienes atraviesan dificultades, así como garantizar que los servicios estén disponibles, accesibles y adaptados a cada contexto. La fecha del 10 de octubre no es solo un recuerdo en el calendario; es un llamado a la acción, a la conciencia social y a la empatía, recordándonos que la salud mental es un derecho que no puede seguir siendo invisible.


Si Milei puede hacer un recital en plena crisis... ¿por qué D'Auria no puede ir al Mundial?

Karina prioriza acuerdos con los gobernadores y redefine el mapa político hacia 2027






¿Quiénes podrán acceder al subsidio de hasta el 100% en las tarifas de luz y agua?

El Quebrachal: un periodista denunció que fue desalojado mientras vendía tortillas






