


Crece la morosidad en tarjetas y préstamos por el alto costo del crédito
José Alberto Coria
El fuerte aumento de las tasas de interés comienza a mostrar su impacto en la economía familiar: la morosidad en el pago de tarjetas de crédito y préstamos personales ya supera el 5% y sigue en ascenso. Según datos oficiales, a mayo la mora alcanzaba el 4,2% en tarjetas, más del doble que un año atrás, mientras que en préstamos personales trepaba al 5,6%.
La suba del financiamiento coincidió con un período de crecimiento del crédito al consumo, aunque los salarios quedaron muy por detrás. Esto generó un descalce entre ingresos y deudas que derivó en un incremento de los incumplimientos.
Hoy las tasas nominales anuales para financiar saldos impagos en tarjetas rondan entre 76% y 90%. Con impuestos y cargos administrativos, el costo financiero total (CFT) supera el 100%. En préstamos personales la carga es aún mayor: un crédito a cuatro años puede alcanzar un CFT del 140%.


La combinación de inflación, sueldos atrasados y tasas elevadas genera un escenario complejo: quienes pagan solo el mínimo de la tarjeta ven cómo la deuda se multiplica y se prolonga por años. Desde el sector bancario advierten que los hogares con ingresos más inestables sufren el mayor impacto.
Las proyecciones privadas anticipan que la morosidad seguirá creciendo hacia fin de año, en un contexto en el que endeudarse ya no aparece como una alternativa viable, sino como un riesgo creciente.


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