


Gendarmería en crisis: sueldos de $673 mil y 386 bajas en seis meses
José Alberto Coria
Cobra $673.588 al mes y está dispuesto a arriesgar su vida. Es gendarme, pertenece a las filas de una de las fuerzas más respetadas del país, pero también una de las más golpeadas por la crisis económica. La situación interna de Gendarmería Nacional es crítica: en apenas seis meses de 2025, 386 efectivos presentaron la baja voluntaria.
El dato es alarmante, pero no sorprende. La remuneración de un cabo segundo ronda los $673.000, muy por debajo de la línea de pobreza que el INDEC fijó en más de $1.128.000 para una familia tipo. A esto se suma la caída del poder adquisitivo, la falta de incentivos y la ausencia de políticas de contención interna.
La deserción se repite en otras fuerzas, pero en Gendarmería genera especial preocupación por el rol clave que cumple en fronteras, rutas nacionales y operativos contra el narcotráfico. Muchos de los que se van tienen años de experiencia y formación en áreas sensibles. No son “bajas administrativas”: son cuadros activos que deciden irse por necesidad.


Además del problema salarial, la otra gran herida es la obra social. El Iosfa, que cubre a las Fuerzas Armadas y de Seguridad, acumula una deuda de más de $160.000 millones y prácticamente no garantiza medicamentos de alto costo. Hay pacientes con cáncer, trasplantes o enfermedades crónicas que debieron suspender tratamientos por falta de cobertura.
El caso de un suboficial retirado que lucha contra un cáncer sin poder acceder a su medicación se hizo viral esta semana y expuso el abandono que muchos sienten. Los reclamos se multiplican, pero las respuestas no llegan.
Mientras tanto, algunas provincias como Córdoba aprovechan el contexto para captar personal capacitado. Allí, una policía especial antidrogas incorporó recientemente a suboficiales de Gendarmería que pidieron la baja. Les ofrecieron mejores sueldos, obra social funcional y reconocimiento de los años de servicio.
“Se fue gente valiosa, no se fueron los vagos”, reconoció un jefe militar en actividad.
La Gendarmería atraviesa una sangría silenciosa. La institución que históricamente representó orden y presencia del Estado en todo el país, hoy pierde efectivos que no pueden sostener a sus familias. La vocación sigue viva, pero el salario no alcanza. Y cuando el que protege no puede vivir dignamente, todo el sistema se resiente.



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