Del escritorio al territorio: la primera prueba de los intendentes

El inicio del ciclo lectivo marcará algo más que la vuelta a clases. Será el primer test de una nueva dinámica entre Provincia y municipios | Editorial José Alberto Coria

Opinión30/12/2025José Alberto CoriaJosé Alberto Coria
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Durante años, muchos intendentes del interior reclamaron que las decisiones se tomaban desde un escritorio en la Capital, lejos de la realidad cotidiana de cada pueblo. Ese planteo, repetido en actos y reuniones, hoy encuentra una oportunidad concreta de validarse -o no- frente a la gestión.

El contexto no es menor. Este lunes, el jefe de Gabinete, Sergio Camacho, encabezó una reunión del Gabinete de Gestión con ministros del área económica, Roberto Dibe Ashur; educativa, Cristina Fiore y de obras públicas, Hugo de la Fuente, entre otros funcionarios de la cartera de Educación, pero también con un actor político clave: el presidente del Foro de Intendentes de Salta, Marcelo Moisés. La convocatoria no fue casual; fue una señal directa hacia los municipios.

Así, el jefe de Gabinete, decidió cambiar la lógica. En lugar de concentrar responsabilidades, ordenó el esquema y bajó al territorio la ejecución y el control. El Gobierno provincial define prioridades, garantiza los recursos y coordina; los intendentes ejecutan, supervisan y certifican. No hay intermediarios ni excusas posibles.

CamachoCamacho toma el control para que las escuelas inicien las clases en tiempo y forma

La educación, con el inicio de clases previsto para el 2 de marzo, funciona como una prueba testigo. No se trata solo de pintar aulas o arreglar sanitarios. Se trata de demostrar capacidad de gestión, conocimiento del territorio y compromiso con la comunidad. Cada intendente sabe qué escuela tiene problemas, qué edificio necesita intervención urgente y qué establecimiento no puede esperar.

En ese marco, Camacho aparece con un perfil poco frecuente en la política cotidiana: el de quien entiende que gobernar no es acumular poder, sino hacerlo funcionar. Al ponerse al frente de la coordinación, fija reglas claras y plazos concretos, pero también expone a cada actor en su rol.

La lógica es simple y profunda a la vez: cuando el poder baja al territorio, la gestión queda a la vista. Ya no alcanza con señalar a la Capital ni con reclamar recursos. Ahora hay fondos, planificación y responsabilidades definidas.

El inicio del ciclo lectivo marcará algo más que la vuelta a clases. Será el primer test de una nueva dinámica entre Provincia y municipios. Una instancia donde quedará claro quién estaba limitado por el escritorio ajeno y quién, en realidad, necesitaba asumir el propio.

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